Obra: Consumo

Actuación: Soledad Galarce, Melania Lenoir y Mariano Caligaris

Dramaturgia: Soledad Galarce

Dirección: Mariano Caligaris 

 

CONSUMO

Jabón humectante, agregar al carro.

Jabón reafirmante, agregar al carro.

Jabón efervescente, agregar al carro.

Jabón de avena, agregar al carro.

Jabón de limón, agregar al carro.

Jabón de rosas, agregar al carro.

Agregar al carro, agregar al carro. 

Así comienza el viaje de consumo cibernético que emprenden Brenda y Carolina, dos amigas que se encierran en un departamento para gastar toda su indemnización en compras online. Un viaje, quizá como cualquier otro viaje entre amigas, planeado con meticulosa anticipación.

 

Aceptálo, estamos acá porque no pudimos escaparnos de una idea tan genial.

 

Ambas han auto-gestionado sus despidos. Ambas cobran sus indemnizaciones. Ambas las gastarán en cuestión de días. Ese es el plan. Un plan, como todos, sujeto a imprevistos.

Las cajas empiezan a llegar. O quizá sería mejor decir a caer, porque las paredes del departamento en el cual se encuentran las amigas están compuestas, precisamente, de cajas de embalaje en las cuales llegan sus compras cibernéticas.  (Que metáfora tan atinada, la del consumo que llueve sobre el consumidor.)

En ese departamento, el único contacto con el afuera es también articulado en una relación de compra y venta.  Un único actor que, representando a diversos personajes que venden (lo que sea), entra y sale de escena, como quien se repite, se repite, se repite.

En su afán por comprar, Brenda y Carolina empiezan a desesperarse. El consumo fomenta más consumo y los productos de compra, primero inofensivos, como lo pueden ser una variedad interminable de artículos de tocador, o un kit de múltiples objetos estampados con la cara de Hello Kitty, empiezan a adquirir otro color.

 

La adicción es a las cosas que te hacen mal, yo no soy así, no está en mi ADN.

 

Las amigas se excusan.  Porque intuyen que en su viaje encerrado hay algo que no cierra.  Algo un tanto mal. Quizá por eso nos sentimos tan interpelados. Porque nosotros, como ellas, sentimos algo (un poco) raro en la sensación de satisfacción que sucede a hacer el famoso click de compra. O quizá no. Quizá las risas en la sala no son risas incómodas, sino genuinas. Pero algo está claro, sea a aquellos que se auto-identifican con la épica de Brenda y Carolina, sea a aquellos que no la comprenden pero la ven a su alrededor, la obra interpela, y es difícil salir sin hacer una reflexión.

Entonces, por esta vez, lo digo: yo CONSUMO. ¿Y vos?

Consumila vos también:

Teatro: El Método Kairós (El Salvador 4530, CABA)

Días y horarios: Lunes 21hs

Localidades: $250 (con promociones 2×1 Club La Nación y un precio reducido de $220 para jubilados y estudiantes)

Duración: 60 minutos

Foto de portada: ..