El 17 de julio del 2014, un misil derribó el vuelo MH17 de la línea aérea Malaysia Airlines cuando volaba sobre espacio aéreo ucraniano. El avión había despegado de Ámsterdam (Países Bajos) y se dirigía hacia Kuala Lumpur (Malasia). En él viajaban 298 pasajeros, de 17 diferentes países, que nunca llegaron a destino. En la región del hecho se enfrentaban las tropas leales a Kiev (prorrusas) y los separatistas ucranianos.

El grupo que lidera la investigación, llamado “Equipo de la Investigación Conjunta” (JIT por sus siglas en inglés), es de origen holandés, pero cuenta con expertos de Australia, Bélgica, Malasia y Ucrania.

En 2015, pudieron llegar a la conclusión de que fue un misil Buk, de la serie 9M83, el que había alcanzado al avión. Un año más tarde, se hicieron públicos los resultados preliminares de las investigaciones, se simularon varias trayectorias de la ojiva y se indicó que había explotado por encima de la nariz del avión.

El jueves 24 de mayo del presente año, ocurrió un avance muy importante en la investigación: se identificó por primera vez a una división específica del ejército ruso como presunto responsable del accidente: la Brigada de Misiles Antiaéreos número 53. La sede de la unidad está ubicada en la ciudad de Kursk. Asimismo, también se señaló a 100 personas involucradas en el ataque.

El documento indica que el equipo utilizado para transportar, lanzar y monitorear el misil fue lanzado desde una granja de Pervomaisk (una ciudad ucraniana ocupada durante ese entonces por las tropas prorrusas). Asimismo, se señala que: “fue transportado desde Rusia y luego devuelto a ese territorio”.

Para llegar a esta conclusión los investigadores realizaron una “investigación comparativa”, donde se encontraron rasgos particulares del aparato lanzador. Utilizaron, además, fotos de redes sociales que revelan la trayectoria del misil y del equipo traído desde Rusia.

Sin embargo, la participación directa de la brigada rusa no está aclarada en el informe. El fiscal a cargo de la investigación, Fred Westerbeke, señaló que aún se está investigando.

Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso niega que el sistema de misiles Buk perteneciera a la brigada número 53. En un comunicado el ministerio ha afirmado: “Ningún sistema de misiles antiaéreo de las Fuerzas Armadas de la Federación de Rusia ha cruzado jamás la frontera ruso-ucraniana”. Además, el gobierno ruso denuncia que la investigación se basa principalmente en datos presentados por el gobierno de Ucrania, y que las evidencias provistas por Rusia son utilizadas de manera selectiva.

No obstante, los investigadores dicen que las evidencias son “legales y convincentes” y se presentarán ante el tribunal de La Haya, en los Países Bajos, durante el proceso penal.

Para concluir, podemos destacar que hubo  grandes avances en la investigación sobre el cómo ocurrió el derribamiento del vuelo MH17. Y aunque todavía se desconocen el nombre de los 100 sospechosos, se aseguró que éstas “serán llevadas ante la Justicia holandesa”, cuando concluyan las investigaciones.

Sin embargo, el por qué de este hecho aún sigue siendo un misterio. A mí parecer, mientras que el gobierno ruso siga negando las acusaciones tan rotundamente y denunciando la falta de objetividad de la investigación, se podrá especular sobre las posibles causas, incluso llegar a un buen argumento sobre ellas; pero al final, no se llegará a confirmar, con pruebas contundentes, teoría alguna.

Foto de portada: RA Deakin.