En el primer encuentro de “Este año leemos: Sumisión”, programa organizado por el Departamento de Estudios Históricos y Sociales, se hizo una revisión de los capítulos 1 y 2 del libro Sumisión. Allí se tocaron diversos temas en un debate sumamente interesante y, por momentos, acalorado. Los temas abordados se centraron más que nada en un análisis del protagonista de nuestra novela, François, un profesor universitario de literatura que vive una vida sumamente solitaria, carente de amistades y vínculos amorosos duraderos. De él se dijeron varias cosas: que era un hombre con un pensamiento conservador, que odiaba a las mujeres, a sus colegas, a la universidad como institución (a la vida, en definitiva) y que tenía una mirada crítica hacia la lógica individualista que prima en las sociedades occidentales.

También se habló del avance del Islam sobre el sistema político francés y cómo François parecía no darse cuenta o restarle importancia a este suceso. Y es aquí donde surge la gran pregunta de estos dos primero capítulos: ¿con qué ojos ve nuestro protagonista el avance del Islam?

Recordemos, para poder esbozar una respuesta, que al comienzo de la novela François nos confiesa que desde muy joven (cuando entrega su tesis de doctorado) él se da cuenta de una cosa: ha perdido su libertad. De ahora en más no le queda otra opción que hacer aquello que de él se espera como uno de los “estudiantes más capacitados”, es decir, dar clases en la universidad. Actividad por la cual, párrafo siguiente admitirá, no siente la más mínima vocación. Lo cual lo condena a una vida como mínimo insatisfactoria.
Entonces, teniendo en cuenta que François no se considera una persona libre, a pesar de vivir en una sociedad europea y occidental, ¿no encontrará nuestro personaje una suerte de salvación en este avance del islamismo en Francia? ¿No verá en la sumisiónhacia el Islam una salida a sus frustraciones, a la tristeza que le ocasiona una vida condicionada por la contradicción entre lo ideal y lo real? Habrá que seguir leyendo para enterarnos.

Foto de portada: Jay Chilli en Flickr.