A una semana del 25 de mayo, dos países se preparan de maneras muy diferentes. Acá, las calles se llenan de banderas celestes y blancas; por las veredas, agarrados de las manos de sus papás, chicos y chicas disfrazados con vívidos colores, algunos teñidos de corcho en la cara. Actos, melodías de cantos nacionales, escarapelas…nada más cercano a una fiesta de 40 millones de personas. Mientras acá parecemos, aunque sea por un día, unirnos bajo una gran sensación de festejo, en Irlanda se profundiza una rajadura en la tierra. Una que divide y aísla a unos de otros, amigos y enemigos, los que están a favor y los que están en contra: pro-vida o pro-choice.

El 25 de mayo, el pueblo irlandés se movilizará a las urnas por la votación de un referéndum con el fin de interrogar a la población sobre uno de los temas más polémicos a nivel mundial, que corta trasversalmente fronteras, continentes, familias y comunidades: la legalización del aborto. Irlanda, siendo un país con una orientación fuertemente católica, se someterá a una pregunta que es todo menos trivial: si modificar o no la Constitución Nacional que hoy prohíbe el aborto

 

La Octava Enmienda: ¿se queda o se va?

Cuando Irlanda se independiza de Gran Bretaña en 1922, mantuvo varias de las leyes, entre ellas la Offences Against the Person Act 1861, que esencialmente criminalizaba el aborto en todas sus formas. A principios de 1980, varios países empezaron a adoptar modificaciones a las leyes que disminuían las restricciones para la práctica del aborto, y ante eso, empezó a generarse una preocupación de que ocurriera lo mismo en Irlanda. Tras un referéndum en 1983, ganó el “Sí” con el 67% de los votos, y se agregó a la Constitución lo que fue conocido como “la Octava Enmienda”, que afirma lo siguiente:

“El Estado reconoce el derecho a la vida del feto y, dada la igualdad de derecho a la vida de la madre, garantiza en sus leyes el respeto y practica la defensa de esos derechos”.

Menos de una década después, en 1992, el pueblo irlandés volvió a ser interrogado, esta vez tres veces, sobre la adición de tres enmiendas a la Constitución:

  • 12avaenmienda: un intento de excluir, como causa para habilitar el aborto, el riesgo de suicidio de la madre. Ésta fue rechazada, al ganar el 65% con el “No”.
  • 13avaenmienda: permite el viaje a otro lugar con otra jurisdicción para realizarse un aborto. Fue aprobada con el 62%.
  • 14avaenmienda: permite el acceso a la información sobre servicios de prácticas de aborto en otros países. Fue aprobada con el 60%.

Hasta el 2013, la terminación del embarazo como posibilidad legal no era contemplada bajo ninguna circunstancia, situación que fue modificada en el 2013 con el “Acta de Protección de la Vida Durante el Embarazo”, generada a raíz de la indignación popular por la muerte de Savita Halappanavar, una mujer embarazada que fue negada un aborto al llegar al hospital con pérdidas. Ésta permite la práctica en casos de peligro para la vida de la madre, al igual que en situaciones donde haya consenso médico de que la madre se quitará la vida en consecuencia a embarazo. Sin embargo, desde sectores sociales con opiniones “pro-choice”, se creyó que estos cambios no fueron lo suficientemente lejos.

El referéndum del 25 de mayo

En el 2017, la Asamblea Ciudadana, un órgano creado en 2016 mediante el cual se aconseja al gobierno irlandés sobre cuestiones políticas variadas, votó a favor del reemplazo o modificación de la parte de la Constitución que limita restrictivamente la opción de la terminación del embarazo (esencialmente, la Octava Enmienda). Consecuentemente, el gobierno mira nuevamente al pueblo para tomar una decisión ante la pregunta: “¿Quiere usted que se derogue la 8ava enmienda?”

¿El referéndum será vinculante? No per se, pero desde el gobierno ya se ha aclarado que si la votación tuviese como resultado el “SÍ”, entonces avanzará con la introducción de la legislación que permitirá, bajo cualquier circunstancia, el aborto hasta 12 semanas adentrado el embarazo.  Después de este periodo se permitirá el aborto si hubiese un elevado peligro para la vida de la madre o si el feto tuviese una probabilidad baja de supervivencia futura hasta las 24 semanas.

Sin embargo, si el resultado fuese el “NO” mayoritario, se mantendrá la situación actual: la terminación del embarazo únicamente frente a un peligro para la vida de la madre, y en cualquier otra situación, hasta una condena de 14 años de cárcel.

Entonces, ¿qué pasa hoy? Irlanda se encuentra bombardeada por avisos
publicitarios, tanto pro-choice como pro-vida. Semejante es el nivel de campaña, y el interés de grupos externos, que Facebook tuvo que prohibir avisos pagos desde
usuarios fuera de Irlanda en relación al referéndum. La última encuesta de opinión generada por Irish Timesmostraba una delantera del voto “Sí”, aunque esta ha caído de su estatus de ganador seguro en el último mes, aproximándose cercanamente al “No”. Hoy, el 44% de los votantes dicen que votarán “Sí”, el 32% votaría “No”, y el 17%, “No sabe”; el resto no votará o se rehusó a contestar.

En el ínterin, la espera. Nosotros, un paso más cerca de una fiesta nacional. Ellos, cada día más cerca de un potencial giro histórico, y de la cristalización de una línea de fractura imposible de ignorar.

 

Foto de portada: William Murphy en Flickr.