No vengo a hablarles ni de cuarteto ni de fernet: esta edición de la columna está dedicada a una pequeña ciudad andaluza que me robó el corazón.

Córdoba es un lugar único en España. Sus callecitas con casas blancas y flores por doquier, cuyos pisos están compuestos por pequeñísimas piedras de distintos colores; su impronta arabésca por donde la mires; los famosos patios; todo hace que este pequeño lugar sea visita obligada si andan paseando por Andalucía.

Interior de la Mezquita

El destino además cumple a la perfección con las 3B: Bueno, Bonito y Barato, aplicables tanto al hospedaje como a la comida. Dicho esto, los obligo a pagar los 10 euros que vale y entrar a la Mezquita Catedral, queda fuera de discusión. La construcción del siglo XII es única en su especie: una mezquita gigante repleta de columnas, y con sus características originales en la mayor parte del edificio, con una catedral alucinante insertada en el medio. El contraste arquitectónico entre ambas hace de la experiencia incomparable con cualquier otra que haya visto.

Qué probar: El Salmorejo es lo fundamental. Es una especie de gazpacho más espeso que normalmente se come acompañado de pan para mojarlo. Una delicia. Además, hay un revuelto de verduras que se llama Pisto que tiene un gusto muy singular que se lo da una variedad de pimientos locales.

 

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