A pesar de los gritos opositores, tanto de aliados como de enemigos, el lunes pasado los kurdos del norte de Iraq salieron a votar. Salieron, después de tantos años como minorías desparramadas en distintos países, a reclamar su independencia en las urnas. Salieron, con brazos en alto, a votar el “Sí” a la pregunta: ¿Querés que la región de Kurdistán se convierta en un estado independiente?

Los kurdos: un pueblo esperanzado

Una nación sin estado. Los kurdos son un pueblo étnico repartido entre el territorio que engloba Turquía, Siria, Irak e Irán, y en todos los países ocupa una posición minoritaria. Además, en clave de la lucha contra el grupo terrorista ISIS, ha demostrado ser un aliado vital para las fuerzas occidentales en la zona. Sin embargo, éstas no apoyan realmente los movimientos independentistas de las fuerzas kurdas, mirando como horizonte a potencial inestabilidad de la zona.

En Irak, la demanda por autonomía logró materializarse con más fortaleza, dado que la zona del norte del país es hoy un proto-estado autónomo dentro del gobierno iraquí. Tras la formulación de una nueva constitución en 2005, Kurdistán queda declarada como una entidad federativa reconocida por Irán y la ONU; tiene el carácter de una democracia parlamentaria, las tasas de pobreza más bajas y el nivel de vida más alto dentro de todo Irak.

¿Por qué el referéndum?

Aunque la zona ya tiene un carácter autónomo, el referéndum tuvo como fin encuestar la voluntad de la población kurda de efectivamente declararse independientes del estado de Irak, y crear un estado propio. Siendo una zona dominada por un grupo étnico con una larga historia de deseo por autodeterminación, no es ninguna sorpresa que el resultado fuera una victoria para el “Sí”. Aunque los resultados oficiales aún no están disponibles, se anuncian desde los medios de la zona que los resultados rondan el 78% de votos positivos.

Sin embargo, el referéndum no tiene una consecuencia administrativa: no cambia la situación oficial actual de Kurdistán. El propio líder de la zona kurda afirmó que su objetivo no era tomar una decisión vinculante, sino ser un primer escalón legitimador para empezar las negociaciones con Iraq y los vecinos.

Pero, sin la intención de hacerlo, la escena rápidamente cambió.

La comunidad internacional en casi toda su totalidad se mostró en contra del referéndum, en magnitudes diferentes y bajo pretextos distintos. El propio estado de Irak no reconoció la medida, afirmando que va en contra de la constitución iraquí. La ONU expresó su desagrado con la decisión “unilateral” tomada por el gobierno kurdo. Desde Irán, Siria y Turquía, la votación fue tomada con total repudio, ya que una medida tomada en el territorio iraquí abre las puertas a demandas similares por las poblaciones kurdas dentro de sus territorios. Erdogan, el presidente de Turquía amenazó en desatar sanciones económicas y cierres de fronteras si la medida llegara a amenazar su seguridad.

Mientras, Israel es el único aliado dentro del panorama internacional, apelando a su rasgo común de ser una minoría dentro de la región, y así juntar aliados frente a la idea de un estado panárabe unificado. Ni hablar de que las regiones tienen lazos económicos gracias al petróleo presente en la región kurda.

Una nación con deseos independentistas intentando crear un espacio en la región más volátil del momento…¿qué podría salir mal?

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