T: Me voy del Acuerdo de París. El cambio climático no existe.

M.N.: Habla con Harvey.

T: Me voy del Acuerdo de París. El cambio climático no existe.

M.N.: Habla con Irma.

T: Me voy del…

Cuando se creía que a Trump ya le era suficientemente difícil mantener, en el mundo globalizado de hoy, la teoría del cambio climático como un cuento inventado por China, de repente, el panorama se le llenó de nubes. Más que nubes, de huracanes.

Entre los huracanes Harvey e Irma, que devastaron a distintas zonas del sur de los Estados Unidos y el Caribe, las palabras “cambio climático” revuelan cual fantasmas sobre la cabeza de la administración del presidente. Los estudios científicos demuestran que, aunque es imposible atribuir la causa de un único huracán a factores exclusivamente de origen humano, hay una tendencia que indica que, a medida que las temperaturas se van elevando, la formación de estos fenómenos se hace más propensa, y su magnitud se exacerba.

Sin embargo, frente a la pregunta de si se replantearía la cuestión del cambio climático como consecuencia de los huracanes ocurridos, la respuesta de Trump fue fuerte y clara.

Hemos tenido tormentas más fuertes que éstas. ¿Si volvemos al 1930, 1940, verán que hubo tormentas iguales o incluso más grandes que éstas, está bien?”

Fuerte, clara y preocupante.

Sin embargo, la réplica del presidente no viene aislada. La semana pasada, frente a las inundaciones y daños generados por Irma, la cabeza de la Agencia Protectora del Medioambiente (atentos al nombre por favor) afirmó que “en este contexto, es insensible hablar de cambio climático”. Desde la Casa Blanca, la pregunta sobre si el cambio climático podría ser un factor determinante fue esquivada, y se tomó a la cuestión como algo “a ser discutida en otro momento”.

Aunque entendemos perfectamente que la población de las zonas afectadas son la prioridad número uno inmediatamente, el rechazo de la administración hacia la investigación profunda sobre el impacto humano en el ambiente es algo que no ayuda a nadie a la larga, inclusive a sus votantes.

Mientras tanto, una reunión para la aplicación del Acuerdo de París fue llevada adelante el sábado pasado en Montreal, donde se reunieron Canadá, China y la Unión Europea. Macron, el presidente de Francia, volvió a extender una mano al gobierno estadounidense para que reingrese al acuerdo; sin embargo, afirmó que los postulados del mismo no serán renegociados, y que, si Trump decidiera unirse bajo esos términos, está bienvenido a hacerlo.

¿Una buena noticia frente a todo esto? El alcalde de Chicago afirmó el lunes que las emisiones de carbono se redujeron en un 11%, acercándose a las metas establecidas por el acuerdo. Esto lo hizo declarando que no “hundiría la cabeza en la arena” como lo hizo la administración Trump. Bien jugado Chicago, bien jugado.

Irma y Harvey parecen haberse llevado puesto todo, pero Trump y sus cimientos siguen de pie.

Foto de portada: ..