Desde el día uno, la presidencia de Trump ha estado marcada por la conocida propuesta del “muro” que dividiría a Estados Unidos y a México. A esa propuesta, se le sumó el resonante intento de implementar, por decreto, lo que se conoció como el “Muslim ban”, mediante el cual no se le permitiría el ingreso al país a civiles de siete naciones, todas con poblaciones mayoritarias musulmanas. ¿Qué ocurrió con ambas propuestas hasta el día de hoy?

El muro con México

Lo que antes parecía un punchline de un chiste se convirtió en una realidad cada vez más plausible. El 12 de julio pasado, la propuesta del presidente cantó su primera victoria, después de que se aprobó en el Comité de Apropiaciones de la Cámara Baja, un monto de 1600 millones de dólares. Esto aún debe ser aprobado en Diputados, y luego por la Cámara del Senado. En ambas cámaras, el partido republicano tiene mayoría: sin embargo, eso no necesariamente quiere decir que todos los miembros del partido apoyarán la medida como bloque disciplinado.

La frontera se extiende a lo largo de 3200 km, de los cuales 960 ya tienen separaciones por medio de rejas o paredes (pero que algunas, según el Presidente, necesitarían reparación), sin contar barreras geográficas que de por sí se encuentran en el territorio, compuestas por el río Grande y el río Colorado.  

Las últimas propuestas del planeamiento del muro incluyen a su diseño la idea de paneles solares, para así aprovechar la situación climática de la región, eficiente para la provisión de energía. Además, el presidente manifestó su idea de que este tenga un carácter “transparente”, para que los oficiales puedan ver qué ocurre del otro lado de la frontera.

Decreto inmigratorio

El conocido “Muslim Ban”, que tuvo su primer intento en febrero de este año, fue reavivado aunque no necesariamente en su totalidad. La Corte Suprema declaró que escucharía declaraciones para tomar la decisión de suspender en definitiva o no el decreto en octubre.

La propuesta inicial, en amplios términos, se basaba entre otras medidas en:

  • La suspensión temporaria por 90 días del ingreso de ciudadanos de siete naciones, todas de mayoría poblacional musulmana [Iraq, Irán, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen]
  • La pausa indefinida de refugiados sirios al país
  • La caída en el número de refugiados admitidos

El objetivo era el reordenamiento al interior del país con un control más riguroso de quiénes se le permitía la entrada; vale recordar que, en un principio, la campaña de Trump se apoyaba en la propuesta de suspender la entrada de musulmanes al país, que fue descartada más adelante.

El decreto inicial se vio modificado en marzo: Iraq fue removido de la lista (en parte por su asistencia en la guerra contra ISIS, y en parte por la “colaboración iraquí al ejército estadounidense después de 9/11”). Además, ésta quitaba el plazo indefinido de la suspensión de refugiados sirios, bajando el plazo a 120 días. Explícitamente afirma que las medidas no serán ejercidas sobre los que tengan visas o sean residentes.

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