Existen dos lugares en el mundo en los cuales es posible revivir la vida cotidiana de la Antigua Roma: Pompeii y Herculaneum. Estas dos ciudades, en la localidad de Campania (cerca de Nápoles), fueron completamente enterradas por las erupciones del monte Vesubio en el año 79 d.C. Herculaneum era una ciudad en donde las elites tenían sus casas de veraneo, y Pompeii era un importante centro de comercio debido a su posición estratégica cercana al río Sarno.

 

La erupción del volcán cubrió a Pompeii y a sus habitantes en un mar de escorias y cenizas, muy pocos pudieron huir. Herculaneum a su vez, fue cubierta por una gruesa capa de lava y barro. Cuando comenzaron las excavaciones en el siglo XVIII, parecía como si un hechizo hubiese congelado todo. Cuerpos humanos fueron desenterrados al igual que casas, templos, joyas, herramientas de trabajo, objetos cotidianos y hasta restos de comida.

 

Eso es lo increíble de estos lugares. Podés caminar sobre calles con marcas de ruedas intactas, mosaicos de colores en formas geométricas que decoran los pisos de las casas, visitar las casas de baño, gimnasios y tabernas. Es como teletransportarse en el tiempo.  Si bien, ambas ciudades sufrieron el mismo destino, son muy diferentes entre sí en cuanto a su tamaño y al turismo. Herculaneum es muy pequeño en comparación a Pompeii y, en mi opinión, está mejor preservado y no tan invadido de turistas. Las excavaciones de Pompeii son muy grandes y suelen estar colmadas de turistas, aún así, al ser tan grande no molesta tanto la cantidad de gente.

Recomiendo fuertemente visitar los dos lugares (se puede hacer en un día: visitar Herculaneum a la mañana y ver el atardecer sobre Pompeii), ya que es interesante ver el contraste de lo que era una ciudad grande de la Antigua Roma, y lo que era un lugar de veraneo para la elite.

 

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