Adalet: la palabra para “Justicia” en turco.

Adalet: escrito en rojo, en el centro de una remera blanca.  Los colores de la bandera.

Adalet: marchando hacia adelante, exclaman los opositores del régimen de Erdogan.

El 15 de julio se cumple un año desde el intento de golpe de estado en Turquía. 355 días después, estalla cual río caudaloso una movilización opositora al régimen de Recep Tayyip Erdogan, el presidente, al que acusan de paulatinamente haber erosionado y socavado la base democrática de su mandato.

Estallando en Ankara, la capital, y con su objetivo fijo en la ciudad de Estambul, a 450 km, la movilización surge como un acto reflejo al encarcelamiento de un miembro del Parlamento, Enis Berberoglu, parte del mayor partido opositor al presidencial, el partido Republicano del Pueblo. Se le acusa por la supuesta revelación de un video de un operativo de provisión de armas a Siria por parte de la inteligencia turca. El acusado, quien afirmó ser inocente, fue sentenciado a 25 años en la prisión de Maltepe, Estambul, lugar donde la movilización finalizará su peregrinación.

La crítica central de la oposición al régimen de Erdogan se fundamenta en la paulatina concentración de atribuciones que está ganando la figura del presidente. La alarma que resonó más fuertemente fue el referéndum votado por la población de Turquía, en el cual se debatía el pasaje de un parlamentarismo a un sistema presidencialista. La propuesta ganadora fue el “Sí” con una mayoría ligeramente por encima del 50%.

Ahora, el poder del ejecutivo está más concentrado en él, dándole más facultades para gobernar de manera más independiente. Esto, en un contexto de aprisionamiento de académicos, legisladores y periodistas, de censura de medios y suspensiones y detenciones masivas, preocupa profundamente a los opositores, que sienten latente un sentido de autoritarismo.

Esta manifestación, ampliamente apoyada, también tiene sus propios opositores que apoyan al régimen del presidente, confiando en que él verdaderamente puede instalar el orden en un país plagado de episodios pasados de inestabilidad política y económica. Éstos acusan a los manifestantes de apoyar al terrorismo y de ejercer sus denuncias de manera equivocada, ya que éstas deberían hacerse por vías legales dentro del camino judicial.

Se mezclan entonces dos melodías: una corriente canta el himno de campaña de Erdogan, la otra repite una y otra vez “¡Adalet! ¡Adalet!”.

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