Todos tuvimos alguna vez, desde la posición de alumnos, la experiencia de estar en una clase o materia que recordamos más que otras por que la misma fue dictada por un excelente profesor. Quiero contarles un poco sobre mi opinión acerca de la docencia, así como también en qué situación está Argentina en materia de educación y mostrarles por qué esta profesión juega un papel casi protagonista para el crecimiento económico y social de un país, poniendo como ejemplo y referencia el caso de un país que tiene uno de los mejores sistemas educativos del mundo.

Para mí, un buen docente es el que en clase nos enseña, transmite lo que sabe y conoce la mejor forma de hacerlo para cada alumnado; nos impresiona con su conocimiento y experiencia; y nos entusiasma y despierta nuestras ganas de saber aún más de lo que nos cuenta.  Nos hace más curiosos y a veces incluso adentrarnos en temas que no pensamos que podrían interesarnos.

Formar alumnos que serán quienes habiten en la sociedad y habilitarlos con las herramientas necesarias  para ser capaces de modificarla y mejorarla en el tiempo me parece una responsabilidad enorme que tiene que ser valorada, respetada y recompensada como tal. En muchos países esto es así pero no precisamente en Argentina. Todos recordamos que nuestro país supo tener una educación pública de excelencia que llegó a ser reconocida mundialmente y que formó a generaciones que trabajaron en empleos bien remunerados. Pero con el tiempo el sistema educativo se fue deteriorando principalmente por la prevalencia de diversos intereses que, para las distintas dirigencias en el poder, resultaron ser más importantes de atender.

Para corroborar esto, es suficiente observar cómo nuestro país se ha desempeñado en las pruebas PISA (Program for International Student Assessment o Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes).

Los resultados de la evaluación son reales y objetivos para cada país, y los motivos por los cuales los resultados de algunos países presentan grandes diferencias con respecto de otros es la razón de extensos análisis, debates, decisiones e implementación de políticas educativas con vista al largo plazo que priorizan la mejora de la calidad educativa.

En la última instancia de evaluación que se realizó en 2015 y cuyos resultados fueron publicados el 6 de diciembre de 2016, el estudio PISA se centró en las ciencias y  además, a diferencia de años anteriores, incluyó una evaluación de conocimientos financieros (contenidos administrados por cada país de manera distinta). Los países que lideraron el listado mundial fueron, en un orden del primer puesto al quinto: Singapur, Japón, Estonia, China, Taipéi y Finlandia.

Es precisamente el caso de Finlandia en el que me gustaría detenerme y contarles porque una vez leí un libro que trataba de ello, me parece que el mundo de la educación en ese país es tan fascinante y admirable que merece ser valorado y conocido por la mayor cantidad de personas. Desconozco los sistemas educativos del resto de los países y estoy segura de que cada uno de ellos es un modelo a imitar y digno de conocerse pero, como dije antes, me adentraré en el modelo finlandés. El resto me queda pendiente para futuras lecturas.

A partir de 1991, Finlandia decidió convertirse en una economía productora de tecnología y para lograrlo su plan se basó en la educación. La educación permitiría contar con recursos humanos bien formados y preparados para la industria del conocimiento y la tecnología ¿Funcionó? Sí. En 2000, Finlandia encabezó la lista del ranking global en las pruebas PISA ¿Cómo lo hizo en tan solo una década y por qué funciona tan bien?

El éxito educativo finlandés tuvo (y tiene) lugar porque “cuentan con los mejores docentes del mundo que a su vez forman excelentes alumnos” ¿Cómo funciona el sistema finlandés de ingreso a la carrera docente?

En el país, la docencia es una de las profesiones más admiradas. La carrera es de mucha exigencia y de difícil ingreso. Los alumnos graduados de las escuelas secundarias llenan los formularios para ingresar a la carrera de docente en las ocho universidades nacionales que la ofrecen. Para que los postulantes sean elegidos deben: tener un buen rendimiento académico en la secundaria; contar con habilidades interpersonales; destacarse por tener méritos artísticos, musicales y deportivos en los años escolares; y aprobar el riguroso examen de matriculación. Además, y no menos importante, los candidatos son evaluados en entrevistas personales para conocer su grado de compromiso con la enseñanza y la razón por la que se quieren dedicar a ello y que se ajuste a lo requerido. Para ponerlo en datos concretos, en 2010 se postularon 6600 alumnos y solo 660 ingresaron.

Cuando se egresan, tienen una carrera que les paga lo mismo que el salario promedio de todas las profesiones pagas de Finlandia. Por lo que el éxito del modelo no se basa en que los docentes son los profesionales mejor pagados de ese  país, como a veces se piensa. Por otro lado, tendrán prestigio social porque la carrera es tan exigente que aquellos que luego ejercen la profesión son respetados y valorados por su inteligencia, esfuerzo y por su rol en la educación de generaciones.

Está claro que la educación es la fuerza que impulsa a una sociedad a crecer. Una sociedad educada poseerá recursos humanos con habilidades, capacidades, y talentos que resultarán en más y mejores puestos de trabajo, en desarrollo y crecimiento de industrias, y mejor calidad de vida y enriquecimiento del país.

Por eso, ¿no sería fascinante tener un sistema educativo como el de Finlandia? ¿No sería estimulante tener los mejores docentes? Para ello es fundamental que la sociedad se involucre, aspire a más y el gobierno diseñe las medidas adecuadas y garantice su implementación.

Mientras tanto, seguir leyendo sobre la carrera docente y la educación en el resto del mundo no está de más, porque al final, todo es conocimiento. Y no tengo duda de que vamos a saber aplicarlo eficazmente.

Foto de portada: Diego A. .