El 25 de Mayo de 1810 se formó la Primera Junta de Gobierno patrio en el Virreinato del Rio de la Plata. Pero además de los participantes del Cabildo, hay dos personajes ocultos. Un dúo dinámico, que fue fundamental para que la Revolución de Mayo sea exitosa: French y Beruti. En la escuela nos enseñan que ellos eran quienes repartían escarapelas en la plaza la mañana del 25. Pero detrás de eso que nos cuentan en la primaria, se esconde una historia fascinante que tiene implicancias hasta el día de hoy.

¿Quiénes eran French y Beruti?

Domingo French nació en el Virreinato del Rio de la Plata en 1774 y fue el primer cartero de la “aldea” hoy conocida como Buenos Aires. Era de una personalidad inquieta, independentista hasta la médula y admirador de Mariano Moreno, representante del ala más radical en la Primera Junta.

Antonio Beruti, también porteño, nació en 1772. Estudió en España, iniciándose en la carrera política al volver a América. Al igual que French, era independentista y patriota. De hecho, conoce a French en medio de las Invasiones Inglesas: Juntos son parte del grupo de casi 600 hombres de dudosa reputación que agarran las armas para hacerles frente a los ingleses en medio del descontrol. Forman una milicia que se llama “Los Infernales” y se convierten en el terror de la aristocracia española en Buenos Aires.

French y Beruti, el dúo dinámico, solían frecuentar los locales nocturnos porteños y el Café de Marco, ubicado en la actual esquina de Alsina y Bolívar. Además de compartir ideales, compartían una profunda amistad: No hay French sin Beruti, ni Beruti sin French.

Antes de la Revolución de Mayo, no eran particularmente conocidos por el resto de la población. French  (que entre otras tareas comerciales vendía pirotecnia y pólvora) se hace conocido porque durante las invasiones inglesas idea un plan para hacer explotar la Plaza de la Victoria (actual Plaza de Mayo) poniendo pólvora en unos túneles, drástica medida que finalmente no fue necesaria. Beruti en cambio no era muy conocido, pero los episodios de la semana de mayo lo catapultan a la fama. Resulta que cuando Napoleón invade España ya nadie le cree al Virrey Cisneros, que gobierna en nombre de un rey que fue derrocado, Fernando VII. Pese a eso, se niega a renunciar y pretende encabezar esta Junta de Gobierno autónoma que se viene planeando. El Cabildo se reúne a partir del 18 de mayo. French y Beruti, nuestro dúo dinámico, no pierde ni un segundo: independentistas como eran ellos, rápidamente empiezan a juntar una pequeña multitud ruidosa en la Plaza de la Victoria para forzar la renuncia de Cisneros. Este grupo es denominado “Los Chisperos” porque intentaban “encender las pasiones” del pueblo congregado, son lo más parecido a lo que hoy llamamos una patota política. Gritosos y revoltosos, French y Beruti seguían con atención la discusión de los políticos. Mientras, en la plaza diluvia: casi nadie tiene paraguas, solo los venden en un negocio y son carísimos porque llegan generalmente en contrabando de Londres. Además, por la lluvia no prenden el alumbrado público y la multitud se queda a oscuras cuando cae la noche. Sombrío panorama para la independencia Argentina.

La estrategia del dúo dinámico

Cisneros finalmente dice que va a renunciar pero el Cabildo se sigue reuniendo y no hay noticias, su estrategia parece ser dilatar el proceso. Hartos, French y Beruti nuevamente se ponen a agitar a las masas porteñas protestando frente al Cabildo. Juntan una pequeña multitud de algunos cientos de personas, una concentración enorme para la época. Se dice que el pueblo gritaba “¡Queremos saber de qué se trata!”. Así inicia nuestra tradición de movilizaciones populares. No regalaban choripanes, pero según dicen los libros de historia se regalaban escarapelas. Una discusión interesante es de qué color eran esas primeras escarapelas. Aparentemente, primero repartían escarapelas blancas como símbolo de paz y unión entre criollos y peninsulares. Pero cuando la Semana de Mayo venía avanzando y Cisneros no renunciaba, las cintas blancas cambiaron por las rojas. Los Chisperos liderados por French y Beruti intentaban ensayar una suerte de jacobinismo jugando a ser Robespierre en la Revolución Francesa. A esa altura el ambiente ya estaba “caldeado”, por decirlo en criollo. Justamente los criollos estaban cada vez más alterados. Se cree que la escarapela Celeste y Blanca se empieza a repartir luego de que French y Beruti compran cintas de esos colores en un negocio de La Recova. Otros dicen que nunca hubo escarapelas celeste y blancas en la Plaza de Mayo hasta varios años después.

El Cabildo funciona bien, dirían French y Beruti. Pero nada más eficiente que una manifestación popular para torcer la voluntad de un político terco. Además, los argentinos tenemos una larga tradición de “saltarnos” algunos procedimientos institucionales. Dado que Cisneros no renunciaba, French y Beruti se propusieron hacerlo renunciar y encendieron a los Chisperos. Pero los realistas también tenían su base de apoyo, entonces French y Beruti trucharon la lista de invitados a la sesión del Cabildo para que haya más presencia independentista. De casualidad el encargado de imprimir las invitaciones era Agustín Donado, amigo del dúo dinámico. Además de imprimir las tarjetas encargadas, se dio una suerte de “reventa” y al Cabildo cayó casi el doble de gente, todos con su invitación oficial. Ante la incredulidad de los partidarios del Virrey, la sala se llenó de independentistas y agitadores. Viveza criolla desde la cuna.

Entre la agitación popular y las invitaciones truchas, French y Beruti logran presionar decisivamente al Virrey Cisneros. Beruti entró de prepo a la sesión del Cabildo y se puso a gritar contra todos, independentistas y realistas: “Esto ya pasa de juguete; no estamos en circunstancias de que ustedes se burlen de nosotros con sandeces” y luego agregó “no estamos dispuestos a sufrir demoras y engaños; pero, si volvemos con las armas en la mano, no responderemos de nada.” Algo inédito estaba sucediendo: Una movilización popular le marcaba la cancha a los políticos. El virrey ordenó salir a reprimir de inmediato a la banda de French y Beruti pero los soldados se negaron a aplacar una rebelión popular que consideraban legítima. Así terminaron tres siglos de dominación colonial.

Fueron Mariano Moreno y Cornelio Saavedra los referentes políticos de la Primera Junta, pero French y Beruti fueron quienes desde abajo crearon las condiciones para que la Revolución de Mayo fuera posible. Cisneros finalmente renuncia y se va a Córdoba, donde los realistas son más fuertes. Desde Buenos Aires envían proclamas al interior, donde la Revoluciona de Mayo no es muy bien recibida, iniciado un proceso de disputas internas que duraría décadas. Con la misma fuerza e inteligencia que French y Beruti lucharon por la independencia, muchos otros lucharían por otros objetivos.

¿Qué nos dice de Argentina la rebelión de French y Beruti?

Desde su nacimiento mismo, Argentina es una tierra de personalidades fuertes, a veces con pocos modales. French y Beruti, nuestro dúo dinámico, no solo eran amigos, compañeros en luchas políticas y auténticos dirigentes populares, sino que son un símbolo de la identidad política argentina. De hecho, es en estos momentos donde la alta inestabilidad que caracteriza a nuestro país empieza a mostrar sus primeros capítulos: Como Saavedra, del ala moderada, es quien dirige la primera Junta de Gobierno, Beruti se debe exiliar de la tierra que pretendía ver liberada. Puede volver recién en 1812 cuando políticos seguidores de Mariano Moreno llegan al poder, haciendo que los exiliados en este caso sean los saavedristas. Paradojas que en la historia argentina se repiten muchas veces. Colabora en el ejército durante las guerras de independencia y en 1815 es el primero en izar la bandera albiceleste en Buenos Aires. Se une al partido Unitario y lucha contra los Federales cayendo prisionero en 1841. Lo liberan solo porque los Federales lo respetaban por su labor en la Revolución de Mayo, pero aun así muere a los pocos meses entristecido por la guerra civil. French siguió una suerte similar. Luego de protagonizar el ala radical de la Revolución de Mayo fue obligado a exiliarse cuando el ala moderada llega al poder. Es desterrado a la Patagonia y luego a Estados Unidos, pudiendo volver en medio de las guerras de independencia. También es tomado prisionero en otra de las batallas entre unitarios y federales, y al igual que Beruti, liberado por el reconocimiento de sus captores por su decisiva influencia en la liberación de los españoles. Muere al poco tiempo atormentado por el desastre interno de Argentina: French y Beruti nacen, viven y mueren como almas gemelas. Así como se unieron en la amistad y en la revolución, se unieron en la desgracia y la tristeza de las guerras de la primera mitad del siglo XIX. Esa relación temperamental que los primeros argentinos tuvieron con la política (y con la vida) no parece haber disminuido con el tiempo.

¡Sacá el French y Beruti que hay en vos!

Aún hoy, todos tenemos un French y Beruti adentro que se activa cuando sale a defender sus derechos y se entristece cuando la inestabilidad lleva a peleas innecesarias. No sé si la historia está destinada a repetirse, pero los acontecimientos de la Revolución de Mayo crearon un precedente de acción política con una lógica que se mantiene hasta nuestros días, el espíritu de Mayo sigue intacto. Todavía hoy los argentinos somos un grupo de gente que cada tanto se congrega en la Plaza de Mayo para luchar por lo que quiere. En esas multitudes, como la que se juntó para reclamar Ni una menos y decirle no al 2×1 para genocidas, todavía camina el fantasma revoltoso y apasionado de French y Beruti, el mismo que el 25 de Mayo de 1810 ayudó a dar el primer grito de libertad. ¡Viva la Revolución de Mayo! ¡Viva la Patria!