Hay pocos objetos inanimados que inspiren fanatismo en una gran cantidad de gente.

Algunos pueden conocer a la perfección las marcas más prestigiosas de relojes y describir en detalle cómo funcionan sus mecanismos, otros están al día con los celulares y los productos tecnológicos, listos para “recetarte” el Nexus, Pixel o iPhone correspondiente a tu personalidad y requerimientos. Pero no hay “máquina” que genere tanto fanatismo y en tanta gente como lo hace el automóvil. Mientras para el común de la población un auto es indistinguible, para un grupo -entre los que me incluyo- logra ser mucho más, y estos fanáticos nos encontramos utilizando tiempo que no tenemos para saber lo último y conocer todos los datos del sector. Para nosotros manejar es casi una forma de terapia.

Sin embargo, muchas veces encontramos que las noticias relacionadas al sector automotor trascienden el ámbito al común de la población, que ya sea la política, el comercio internacional o la vida diaria. Al momento de comprar un vehículo, nos obligan a estar aunque sea levemente, “en tema”. El objetivo de esta columna es todas las semanas, desde la economía, las relaciones internacionales, el derecho o el deporte poder acercarles este mundo que tanta pasión logra despertar. Si te cuesta distinguir el logo de Honda del de Hyundai ésta es la columna de autos para vos, y si tenés la capacidad de distinguir un Audi A4 de un A6 de frente a tres cuadras de distancia (esa es una difícil) o de nombrar a todos los campeones de la Fórmula 1 de las últimas tres décadas pero querés leer otra perspectiva que no sea simplemente tiempos de 0-100 entonces ésta también es la columna de autos para vos. Cualquiera sea el caso, bienvenidos a “¡En Marcha!”.

Foto de portada: tomas guarna.