Vasili Arkhipov, oficial de la marina soviética, consciente de las consecuencias que traerían un ataque nuclear a los EE.UU; evito que su submarino lanzara misiles a sus objetivos norteamericanos designados. Un encuentro con la marina norteamericana y la ausencia de comunicaciones entre Moscú y un submarino durante la crisis de los misiles cubanos generó entre los oficiales abordo la sensación de que una guerra nuclear se había desatado. Arkhipov, otro capitán y el comisario político abordo debían decidir sobre el curso de acción.

De no haber sido por Arkhipov, los otros dos hubiesen acordado lanzar los misiles.

Stanislav Petrov, oficial de las defensas aéreas soviéticas, en 1983 interpretó como erróneas las advertencias de un satélite integrado al sistema de detección temprana. Las señales anunciaban inminentes ataques nucleares, en tres instancias, siendo lanzados desde silos americanos hacia objetivos soviéticos. Su razonamiento fue sencillo: ¿por qué habría de atacarnos EE.UU. con tan pocos misiles? Petrov estaba en lo correcto dudando del sistema, ya que estaba fallando al confundir la luz reflejada en las nubes con la luz propia de los lanzamientos.

Si otro oficial hubiese sido temeroso de las repercusiones por parte de sus superiores, o si hubiese estado convencido de la belicosidad de la OTAN, una respuesta a ese falso positivo en forma de ICBMs hubiese sido la apuesta segura. Recordemos que existía una gran tensión en ese momento, gracias a las maniobras Able Archer de la OTAN y el operativo soviético RYaN .

La Guerra Fría renovó la siempre presente amenaza de un invierno nuclear global que, como podemos observar, se evitó puramente por azar. No fueron la colaboración entre estados, ni las instituciones globales, ni los mecanismos formales para evitarlo los que permitieron que este invierno no se desarrolle, en aquellas situaciones donde el futuro del sistema global se reducía a una simple decisión por parte de una persona.

Además, la Guerra Fría también género desestabilizaciones y conflictos en varias regiones del planeta, fruto de la puja entre EE.UU. y la URSS. Corea, Vietnam, Angola, Rhodesia, Chile, Cuba, Turquía, Irán, Honduras y muchos otros países fueron escenarios donde se llevaron a cabo guerras civiles, ejecuciones masivas, opresiones, golpes de estado y un sinfín de episodios violentos. Afortunadamente, desde 1991, dichos episodios ya no se repiten con la misma frecuencia ni con el mismo nivel de derrame de sangre de antes. La violencia en el mundo, como demuestra Steven Pinker, ha ido disminuyendo a la vez que la calidad de vida, la educación y la extensión de derechos aumenta.

El efecto las guerras fue disminuyendo a nivel global.

Pero no nos engañemos, porque toda extrapolación lineal del pasado hacia el futuro lleva irreversiblemente al fracaso. Pinker público su libro, The better angels of our nature, y su idea en 2011. Es verdad, tal como Pinker nos aclara, a pesar de la guerra civil en Siria, la invasión rusa a Ucrania, la guerra civil en Ucrania, la presencia de movimientos islamistas en África, la supervivencia de los talibanes en Afganistán, los conflictos en la frontera Indo-Pakistaní y otros tantos conflictos que se dieron desde 2011, nuestra actualidad siendo infinitamente más pacifica que nuestro pasado. Pero un aspecto que Pinker no analizó en su libro es el de la seguridad, tanto física como económica, ligada al cambio climático.

A pesar de que Pinker no piensa que el cambio climático nos va a traer un par de sorpresas en forma de conflictos armados, hace no más de una semana el Secretario de Defensa de los EEUU, James Mattis, veterano de guerra y figura con estatus casi icónica entre las fuerzas armadas), declaro al cambio climático como la principal amenaza a la seguridad de los EEUU.

Detengámonos aquí por un segundo. El Secretario de Defensa de la administración Trump, la cual apenas asumió comenzó a desmantelar la Enviromental Protection Agency y que incluye en su armado a miembros del lobby dedicado a ocultar evidencia sobre el cambio climático antropogénico y a negacionistas del cambio climático, declaró abiertamente que el cambio climático existe, que está empeorando y que hay que hacer algo si no queremos terminar en un caos global.

Ya existe un precedente de un conflicto siendo disparado parcialmente por las consecuencias del cambio climático: la guerra civil en Siria. Recordemos que las masivas protestas dispersadas con plomo por parte de Assad empezaron en parte debido a la escasez de alimentos. Esta escasez fue fruto de las sequias en las zonas agrícolas del país, lo que llevo al desempleo y al descontento popular. Se demostró que históricamente dichas zonas sufrieron sequias, y que la duración y la intensidad de esta última corresponde a un cambio en las condiciones climáticas que no de haber estado presentes, no hubiesen culminado de esta manera.

Hace más de diez años (en 2004, para ser exactos) el Pentágono le advertía en secreto al entonces presidente Bush que, para el año 2020, el mundo estaría sumergido en conflictos a causa del cambio climático. Gran Bretaña sería una zona desolada afectada por el frio y la tundra, los niveles del mar subirían haciendo inhabitables ciertas áreas y la escasez de alimentos en zonas ya de por si al borde del conflicto haría estallar las tensiones sociales. Quedan tres años para ver si dicho pronóstico se cumple, pero las últimas noticias indican que el calentamiento se está acelerando a niveles no previstos anteriormente.

Pasaron más de diez años y no se tomaron medidas para mitigar esto, a pesar de que para ya entonces el consenso científico era absoluto: el hombre está influyendo en el cambio climático. Y lo sigue siendo a día de hoy, más reforzado aun por la siempre emergente evidencia. El nuevo Secretario de Defensa de los EEUU se está enfrentando a una tarea monumental. El lobby que medió hasta ahora en contra de políticas para frenar o mitigar el cambio climático está compuesto íntegramente por think tanks, economistas, políticos y empresarios. Certeramente, toda política a favor de la energía renovable (como la imposición de un carbon tax, la regulación sobre emisiones o los mayores cuidados a la hora de producir) significa una reducción en los ingresos de las industria petrolíferas y aquellas que extraen carbón. No nos debería sorprender entocnes que Exxon en los años 70 ya supiera del cambio climático y cómo esto afectaría a su negocio si se llegase a enterar el público, decidiendo luego diseminar información falsa y hacer lobbying para acordemente.

La buena noticia es que si formás parte de una start up israelí que trabaja en la industria agrícola hidropónica, sos un ingeniero civil holandés con experiencia en diques, o sos propietario de terrenos en Groenlandia, te vas a llenar de plata, según esta nota. Si te toca estar en alguna otra parte del planeta, las noticias no son para nada buenas.

Con un aumento de la temperatura de 1 hasta 3 grados Celsius, sucederá un aumento en duración e intensidad de sequias, inundaciones. También, extinciones animales masivas (el ser humano con la vestimenta actual puede sobrevivir en el rango de temperatura -60 hasta 50 grados Celsius — otros animales no tienen dicha suerte), con hasta un 30% de las especies de flora desapareciendo, migraciones masivas desde zonas costeras y de alto riesgo al interior de los continentes, y muchas otras cosas más. Recordemos que los animales que hoy conocemos son fruto de millones de años de evolución — pretender que la naturaleza haga un milagro y se adapte en un par de décadas es simplemente un delirio absoluto.

Además, aparecerán problemas en la salud: pensemos que van a haber más mosquitos para transmitir enfermedades, ya que el calor y el aumento del agua les encanta a esos bichos, la reaparición del cólera en zonas de extrema pobreza y complicaciones nutricionales debido a la reducción de la producción agrícola. Este PDF con predicciones oscuras ¡es del 2007! Las predicciones actuales indican que los escenarios más pesimistas son efectivamente los que se están dando.

No todo es negro feo y horripilante. Ya en algún momento los negocios serán afectados por el cambio climático. ¿Quién puede comerciar si están todos tiroteándose por un pedazo de tierra? El fondo de capitales más grande del mundo, BlackRock, saco el año pasado un excelente informe de todas las oportunidades (¡!) y riesgos que trae el cambio climático para los negocios. ¿The bottom line? Van a empezar a influenciar a las compañías para que se adapten y empiecen a considerar al cambio climático como una amenaza.

Lo interesante a nivel geopolítico es cómo esto va a influenciar las decisiones de las naciones. Por lo pronto, el gobierno de EEUU está dando vueltas sobre qué va a hacer. La UE esta avanzando a pleno en adoptar tecnologías para reducir la huella ecológica, siendo Alemania y su Energiewende el caso ejemplar de esto. China últimamente ha estado abocada a reducir el consumo de carbón, que tantos problemas de smog y cáncer de pulmón les da. Y Rusia, bueno, por el momento no parece muy interesada en reducir emisiones (ni aparece en el grafico del reporte BlackRock).

En el juego del cambio climático casi todos pierden. Ya era de hora de que se dieran cuenta de no vamos a poder depender más del azar para salvarnos.

Foto de portada: BBC.