La permanencia o el abandono a la Unión Europea (UE) como Estado miembro fue, es y será una decisión trascendental para el Reino Unido, la cual condicionará sus relaciones políticas y económicas con el resto del mundo, como también su estabilidad social y geográfica.

Como ya es de público conocimiento, el viernes 24 de Junio a la madrugada se confirmó lo que las encuestas no pudieron predecir: La victoria del Brexit ─ abreviatura de Britain (Gran Bretaña) y Exit (Salir, abandonar) ─ por sobre el Bremain ─ abreviatura de Britain y Remain (Permanecer) ─ por una diferencia mínima de un 1,5% de los electores, en una elección celebrada el día anterior.

A partir del momento en que se conocieron los resultados, comenzaron a sentirse los quiebres políticos en el Reino Unido, en Europa y en el mundo.

El partido actualmente en gobierno, el Partido Conservador, se encontraba (y se encuentra) dividido internamente en cuanto a este referéndum. Una gran cantidad de parlamentarios representantes de esta agrupación estaban a favor de la permanencia en la UE, incluyendo al Primer Ministro. Casi de inmediato a que se dieran a conocer los resultados, David Cameron presentó su renuncia, quien dice no estar preparado para guiar al país por este camino. Se estima que habrá nuevas elecciones en octubre.

Por otro lado, el líder del Partido Laborista, principal partido opositor en el parlamento, se encuentra en una situación difícil dentro de su agrupación. Los integrantes del partido hacen referencia a que Jeremy Corbyn no fue capaz de guiar al electorado laborista hacia el Bremain, lo que lo llevó a una pérdida de credibilidad interna, y ya se esté hablando de su reemplazo.

A nivel geográfico interno, comenzó a rumorearse que se llevará a cabo un segundo referéndum de independencia en Escocia, quienes votaron en un 62% a favor de la permanencia. En 2014, una de las razones por las cuales triunfó la permanencia de Escocia dentro del Reino Unido fue por la relación comercial a través de la Unión Europea. Ahora, sin contar con esto, el panorama es completamente diferente.

Como si esto fuera poco, algunos políticos y financistas londinenses comenzaron a barajar la posibilidad de la independencia de Londres del Reino Unido y la formación de una Ciudad-Estado, como Singapur. Esto se debe a que dentro de este territorio, el Brexit perdió por un 20%. Está claro que es una opción muy remota, pero se encuentra latente en los pensamientos de algunos políticos.

A nivel europeo, el Brexit tuvo un impacto inmediato, pero técnicamente nada cambiará hasta que Gran Bretaña y la Unión Europea negocien los términos de la salida. Post encuentro de los Primeros Ministros y/o Presidentes de los restantes países fundadores, se le solicitó al Reino Unido que abandone todo lo más rápido posible. Tienen dos años para acordar las condiciones y ponerse de acuerdo, pero en el caso de no hacerlo, tendrán que apegarse a las reglas de la Organización Mundial del Comercio, como cualquier otro país. De cualquier forma, al tratarse de la quinta economía a nivel mundial, se cree que podrían negociar un tratado de libre comercio sin tener que aceptar el libre movimiento de personas ni otras regulaciones, las cuales fueron algunas de las causas que llevaron a esta decisión.

La importancia de lo que se decidió también influye en la inmigración. La política inmigratoria será mucho más restrictiva, aunque aún no se sabe con certeza cuáles serán las consecuencias para los residentes europeos en territorio del Reino Unido y viceversa.

Esta decisión también impacta de lleno al clima social de la región. Hubo una brecha generacional muy marcada en cuanto a esta decisión: El 75% de los jóvenes de entre 18 y 24 años votó por la permanencia. De una manera totalmente opuesta, el 44% de los ciudadanos de entre 50 y 64 años, votó por quedarse en la UE y solamente el 39% de los mayores de 65 eligió igual que los jóvenes.

Los más jóvenes apoyan su decisión haciendo mención a que, con la victoria del Brexit, perdieron la posibilidad de trabajar en 27 distintos países. “El futuro de nuestro país fue decidido por aquellos que no estarán aquí para vivir las consecuencias. Que desastre. #NotInMyName” fue uno de los tantos tweets que enviaron los jóvenes pro-Bremain. #NotInMyName (#NoEnMiNombre) hace referencia al descontento que tienen las generaciones más jóvenes hacia decisión que, según las encuestas, tomaron las generaciones más grandes sobre su futuro. No decidirás en mi nombre, dicen.

Está más que claro que el camino que tendrán que recorrer el Reino Unido y la Unión Europea recién comienza. Se tomó una decisión que condiciona al mundo entero, política, económica y socialmente. De lo que no me queda ninguna duda, es que esto recién empieza. Falta mucho por recorrer y mucho por negociar. El tiempo los juzgará.


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Consecuencias económicas: “Brexit for dummies”

Causas sociales:“Brexit: ¿por qué?”

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