El jueves 23 de Junio nos despertamos con la noticia de que en el referéndum efectuado en Gran Bretaña había ganado la opción de que se abandonara la Unión Europea. Mucho escuchamos hablar de lo que significa política y económicamente para el país, y para el resto de la UE y el mundo, pero qué representa para los británicos socialmente es lo que más incertidumbre presenta. Un referéndum es, tal y como lo dice la RAE, un procedimiento por el que se someten al voto popular leyes o decisiones políticas con carácter decisorio o consultivo, con todo lo que esto implica. Y que haya sido el 52% de la gente la que tomó tal decisión abre muchos interrogantes: ¿Cómo llegaron a esto? ¿Qué sectores de la población apoyaron la medida y qué sectores no? ¿Qué influyó en ellos a la hora de elegir Leave or Remain?

Existen distintas posturas respecto a los motivos para que 17.4 millones de británicos optaran por dejar la UE. Las más fuertes son las que plantean que las principales motivaciones fueron meramente de ingresos: estudios demuestran que en las zonas donde el mercado laboral tuvo un menor crecimiento en la última década, hubo una tendencia a obtener mayores porcentajes la opción de irse.

Tampoco se puede subestimar al factor inmigración: a través de distintos tipos de encuestas e investigaciones mediante sistemas de polling, se comprendió que existe un descontento masivo con las tasas de inmigración que el Reino Unido estaba teniendo, y que es el principal motivo que los ciudadanos han admitido que influyó en el voto. La realidad es que no existe un contento general con las políticas de aceptación y regulación de la entrada de inmigrantes al mercado de trabajo, y la salida de la Unión Europea implica abandonar el Acuerdo de Schengen. ¹

Por otro lado, desde comienzos de esta década comenzó a hablarse en Gran Bretaña de su “crisis de identidad”. Y esta cuestión no es asunto menor, ya que todo país cuenta con una identidad nacional que se forja desde sus orígenes y que se ve plasmada en cada detalle de la sociedad. No podemos olvidarnos que Gran Bretaña es una isla, y su cultura siempre se vio influenciada por eso. Históricamente, existió una división excesivamente marcada entre Europa Continental y el Reino Unido. Si analizamos cualquier corriente ideológica que haya surgido en el último milenio vamos a encontrar su versión anglosajona y su versión continental. ¿El ejemplo perfecto? El derecho: aunque ambos tengan sus orígenes en el derecho romano, los sucesos fueron transcurriendo de tal forma que el derecho occidental hoy se pueda dividir en dos concepciones fundamentales: el derecho continental y el anglosajón (el common law). Entonces, no ha de sorprendernos que hoy aparezca una corriente en la sociedad que quiera diferenciarse del resto de los países europeos, lo que también explica en parte el rechazo a la inmigración, ya que sienten que con el flujo de inmigrantes se está perdiendo su identidad. Estamos hablando de una sociedad históricamente introvertida, están aislados literal y metafóricamente hablando, y así quieren permanecer.

Teniendo esto en cuenta, es más simple comprender el hecho de que entre los jóvenes de 18 a 24 años un 73% votara por la opción de permanecer en la Unión Europea, mientras que en la población mayor a 65 años solo el 40% lo hiciera. La proporción de aquellos que eligieron la opción de dejar la UE va ascendiendo junto con el rango etario. ¿Por qué la diferencia fue tan abismal? Lógicamente, como sucede normalmente, la población de mayor edad tiende a ser más tradicionalista. Pero en los tiempos que corren, desde la llegada del internet y la enorme profundización de la globalización que esto implicó, la brecha generacional se amplía inmensamente. Para el Reino Unido, con su cultura que tiende al tradicionalismo cultural, esto significa un cambio en la concepción de identidad entre los más jóvenes, quienes se criaron en el auge de la globalización. Además, para estos, durante la mayor parte de su vida su país perteneció a la UE, generando una europeización de su identidad.  Pero, siendo el Reino Unido una sociedad que, demográficamente hablando, hace décadas viene sufriendo un fuerte proceso de envejecimiento de la población, al igual que la mayor parte de los países europeos, es comprensible que los votos a favor del Brexit hayan superado a aquellos en contra.

Como en cualquier sociedad, hay una innumerable cantidad de factores que afectan el comportamiento social, y se requiere un análisis mucho más profundo y elaborado para abarcarlos todos. Lógicamente, estos son solo algunos de los motivos que influyeron a la hora de tomar esta decisión tan drástica por y para el pueblo británico, los más relevantes quizás, y los que a mi entender son los más importantes para comprender el -quizás para muchos sorpresivo- resultado del referéndum.

Pero ahora, con la decisión ya tomada, aparece en la sociedad un nuevo factor difícil de ignorar: la incertidumbre. ¿Qué implica la salida de la Unión Europea? ¿Cómo influirá económicamente? ¿Afectará la moneda, el comercio o el mercado laboral? ¿Estas consecuencias se verán en el corto o en largo plazo? ¿Cómo afectará a la enorme cantidad de británicos que se encuentran trabajando en otros países de la UE? ¿Y a aquellos que, siendo nativos de otros países, hoy encuentran en el Reino Unido su hogar? La realidad es que, por más especulaciones que se puedan hacer, existe una respuesta común a todos estos interrogantes, y lamentablemente, esta respuesta es que todo dependerá de a qué acuerdos se llegue con la Unión Europea una vez que el Brexit esté efectivamente materializado. Mientras tanto, todos los habitantes, hayan votado leave or remain, seguirán con la incertidumbre, y en el resto del mundo seguiremos expectantes de ver los resultados.


Para leer más sobre Brexit:

Consecuencias económicas: “Brexit for dummies”

Consecuencias políticas:“Reino ¿Unido?: El panorama político tras la victoria del Brexit”

1 – El Acuerdo de Schengen establece un espacio común que implica la libre circulación de cualquier persona que haya entrado regularmente por la frontera exterior o resida regularmente en alguno de los países que firmaron el acuerdo. El Reino Unido, aunque haya firmado el acuerdo, no pertenece al espacio de Schengen porque tiene controles de frontera.

Foto Fernando Butcher en Flickr

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