Una experiencia de intercambio en otro país te ayuda a apreciar más tu propia cultura. Me he enamorado de la Argentina en los últimos cinco meses y de la cultura increíble de este país; pero al mismo tiempo me siento más orgullosa que nunca de la cultura estadounidense y me entusiasma tener la posibilidad de compartirla con otras personas. El orgullo que siento de ser estadounidense viene de que nuestro país es una representación de valores específicos que unen al país entero (a pesar de su tamaño) y sin importar la mezcla de razas, religiones, la educación de las personas, la región de la que provienen o su crianza.

Pero cuando me desperté el 12 de junio con la noticia de la peor balacera en la historia de los EE.UU., se me hizo difícil sentirme orgullosa de serlo. Es difícil estar asociada con un acto de tanto odio puro para con otros como este. Y cuando mis amigos argentinos o las personas en mis clases de la universidad me preguntan cómo es posible que algo así pueda ocurrir, no tengo una respuesta. Pero sí sé que no es representativo de quienes somos y de lo que representamos los EE.UU.

El odio encarnado en las acciones de Omar Mateen, que nació en los EE.UU. y prometió lealtad al Estado Islámico, me pone triste. Me pone triste pensar que él mató a 49 personas en el boliche Pulse en Orlando a las dos de la mañana del 12 de junio, e hirió a 53 más. Estoy triste por las víctimas y sus familias. Estoy triste de que personas de otros países miren a los EE.UU. y lo asocien con este odio, en vez de con los valores que yo sé que los EE.UU. representan en la actualidad.

Reflexiono sobre la historia de mi país y puedo ver muchas instancias en las que nos unificamos, aún en circunstancias parecidas. Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 (cuando cayeron las Torres Gemelas), la nación fue capaz de unirse y tomar una posición fuerte, con miembros de los dos partidos políticos trabajando juntos en políticas. El grado de aprobación del Presidente George W. Bush se disparó. Incluso aquellas personas que no apoyaban sus puntos de vista en general, apoyaron dicha unificación. De modo parecido, si bien algunas personas se opusieron a como el Presidente Obama manejó el atentado a la Maratón de Boston en abril de 2013, la nación se unió en gran parte. Nos tomamos un tiempo para llorar las muertes de las víctimas como se lo merecían, pero de estas tragedias derivó un debate muy productivo.

En la gran cantidad de personas yendo a donar sangre los días posteriores a esta tragedia se puede ver una representación de los valores que digo que existen en los EE.UU. Los individuos marchando en solidaridad con las víctimas los encarnan. Y la mejor manera de contrarrestar lo que hizo Mateen es demostrarle al mundo que los estadounidenses no acapararán este odio. La división y las declaraciones políticas de la naturaleza con la que se sucedieron en los pasados días son la peor manera de hacer esto. Y los titulares más enfatizados en los medios de comunicación tienen que ver con la división creciente entre los candidatos presidenciales Hillary Clinton y Donald Trump. Se están peleando en Twitter por lo que es el “asunto” en la actualidad. Y Obama lo está usando como una oportunidad para insultar a Trump.

Mientras que los ciudadanos estadounidenses han realizado un buen trabajo de unificación, la imagen expuesta en la Capital es una de separación. Los políticos se están enfocando tanto en sí mismos que no pueden sentir lo que los ciudadanos demandan. Están tan preocupados en tener razón sobre cualquier asunto que consideran que a la gente le parece importante, que no se detienen a pensar que quizás ambos tienen razón en algún punto y que ambos tienen buenas ideas.

Por ejemplo, quizás el debate más significativo que he visto en las noticias y en mi Facebook es sobre el control de armas. El derecho para portar armas es un derecho importante y fundamental en los EE.UU. Las armas en sí mismas no son peligrosas inherentemente y son compatibles con el valor estadounidense de paz. Pero no significa que no haya espacio para el compromiso desde este lugar y, definitivamente, hay algunos cambios críticos que tenemos que hacer sin violar el derecho de portar armas. Para empezar, no entiendo por qué alguien en la lista de investigación de terrorismo de la Brigada de Investigación Criminal puede entrar a una tienda y comprar un arma. No entiendo por qué a los 18 años de edad puedo comprar un arma, pero el gobierno me dice que no puedo tomar alcohol hasta los 21. También pienso que debe haber más leyes que requieran entrenamiento de seguridad para hacerlo. Y aún antes de comenzar a hablar de crear leyes nuevas, debemos hablar de hacer cumplir las leyes que ya tenemos.

Los esfuerzos de las personas para unificarse no significan nada si los políticos exponen una imagen de división al resto del mundo. Puedo compartir mis opiniones del control de armas, de la guerra contra el terror, de la inmigración o de todo lo que quiero, pero en realidad nada de esto marcará una diferencia a menos que el debate empiece a ser productivo, en vez de ser enfocado en culpar a otros. Y esto sólo podrá ocurrir cuando recordemos que la meta común es a salvar vidas.

Ahí es donde el cambio real debe empezar. Todos queremos salvar vidas y debemos recordar esto cuando estemos debatiendo con otros. A pesar de nuestra posición específica, todos queremos lo mismo. Si estás a favor de cerrar las fronteras, controlar más o menos las armas, atacar al Estado Islámico, aumentar la protección para las personas de la comunidad LGBT+, una combinación de aquellas opciones o algo completamente diferente, realmente no importa: vos querés salvar vidas — y las otras personas también.

El debate sólo será constructivo cuando encontremos un terreno común. En este caso, no son los métodos sino la razón detrás de ellos lo que podrá juntar a la gente. Estoy en esta lucha, como cada estadounidense con una visión: la de salvar vidas. Hasta que nos demos cuenta de que estamos en el mismo equipo, no vamos a obtener nada, no vamos a hacer ningún tipo de progreso y las cosas van a seguir yendo en la dirección equivocada. Podemos lograr un cambio pero no como demócratas o republicanos sino todos juntos, cuando nos juntemos como estadounidenses.

Foto: Fibonacci Blue en Flickr

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