¿Cómo se explica el optimismo del gobierno y los indicadores de confianza tan positivos en un contexto de medidas económicas que afectan directamente el bolsillo de la gente y en un contexto económico tan desfavorable, con una inflación, unos niveles de pobreza y un desempleo tan altos?

Desde diciembre a mayo, ya se anunciaron 15 mil millones de dólares de inversión extranjera en Argentina, el triple que hace un año en el mismo período. Tengamos en cuenta que es muy útil comparar datos dentro del mismo período en otros años porque puede haber factores que influyen, ya sea positiva o negativamente, en el desarrollo de la economía, como el verano para las heladerías.

Esto es algo muy bueno para cualquier país. Veamos un ejemplo. Coca-Cola decide abrir una nueva planta de producción. En primer lugar, tiene que contratar arquitectos e ingenieros (argentinos) para diseñar la planta. Luego debe comprar los materiales necesarios para construirla. Un vendedor (argentino) se los tiene que vender. Luego debe contratar obreros (argentinos) para que efectivamente la construyan. Toda esta gente empleada ahora va a tener mayores ingresos disponibles que se van a distribuir en consumo, ahorro e inversión en productividad. En particular, la propensión marginal a consumir en Argentina es muy elevada. La propensión marginal a consumir es qué porcentaje de cada peso extra que recibe una persona, lo destina al consumo. Es decir, de cada 100 pesos que recibe una persona hoy en Argentina, gran parte lo va a consumir.

Por lo tanto, se van a comprar una Coca en el quiosco, van a ir a un bar y no van a dudar si comprarse o no esa cerveza extra, van a ir a comer afuera, etc. Ahora bien, el quiosquero vendió una coca extra, el dueño del bar, una cerveza, el del restaurant, una cena, etc. Esto quiere decir que, de vuelta, tienen un mayor ingreso disponible. Y también lo van a gastar. La nueva planta para entrar en funcionamiento necesita contratar muchos nuevos empleados. Esta gente también va a gastar más.

Ahora, imaginemos esa empresa extranjera que les vendió esa cerveza extra a todos los empleados que no dudaron si comprarla o no en aquel bar. Al notar que está vendiendo más, también van a invertir más en Argentina (ya sea con otra planta de producción, otro centro de distribución, o lo que fuera). Esto tiene el mismo efecto estimulante que tuvo la primera planta de producción, la de Coca-Cola. Y este efecto estimulante existe más allá de la industria en la que se invierta. Es decir, no importa si es Coca-Cola la que abre una nueva fábrica o si es una minera que quiere explotar oro en Salta.

Existe una falacia en relación a este tema que plantea que estas empresas apenas obtengan ganancias las van a sacar del país. Esto no solo no es necesariamente cierto, sino que probablemente suceda lo contrario. Las empresas, al ver que están obteniendo ganancias (y asegurarse que en el momento que deseen se pueden retirar del mercado), van a tener incentivos para reinvertirlas acá en Argentina. ¿Por qué una empresa, cuyo fin es aumentar al máximo posible sus ganancias, no reinvertiría lo que gana en un país, si le está dando buenos resultados?

Pero ¿por qué es particularmente bueno en Argentina? Por el momento que está atravesando el país. Venimos de muchos años de inflación muy elevada y el gobierno estableció que su prioridad era estabilizarla. Para ello, se tomaron una serie de medidas que están siendo muy recesivas.

En primer lugar, se redujo la emisión monetaria. El principal causante de la inflación era el crecimiento de la base monetaria, es decir, que la cantidad de pesos circulando en la economía crecía exponencialmente. Esto, a su vez, generaba que caiga la demanda de pesos. ¿Qué quiere decir que caiga la demanda de pesos?  Básicamente, que una persona cuando recibe su sueldo lo gasta para comprar bienes o dólares, en vez de ahorrar en pesos, lo que hubiera sido una forma de estimular la inversión. Por lo tanto suben tanto el precio de los bienes como el de los dólares. La emisión era muy elevada porque se usaba para financiar el déficit del gobierno. Debido a que el nuevo gobierno, por haber tomado la reducción de la inflación como prioridad, ya no contaba con esta fuente de financiamiento, tuvo que reducir los subsidios. Esto aumentó considerablemente el precio de los servicios básicos lo que reduce profundamente el ingreso disponible, sobre todo, de los sectores más relegados.

En segundo lugar, la otra medida importante que se tomó fue la fijación de tasas de interés muy elevadas. Y esta es la medida más recesiva. Esto quiere decir que los bonos del banco central están pagando tasas superiores a la tasa de inflación esperada para 2016. Traducido al español, que si vos tenés 100 pesos y los ahorrás, a fin de año vas a poder comprar más cosas de las que podés comprar hoy. Por lo tanto, mucha gente está prefiriendo ahorrar en pesos antes que consumir o comprar dólares. A su vez, teniendo en cuenta que mucha gente en vez de consumir, ahorra, no se compra esa coca en el quiosco, la cerveza en el bar, no sale a comer afuera. Por lo tanto la cervecera tampoco tiene incentivos a abrir una nueva planta de producción y generar todo ese círculo virtuoso. Esto se agrava por el hecho de que, de a poco, se está tratando de reducir el sector público (los famosos despidos de los “ñoquis”), mientras que durante los últimos años el sector público estuvo absorbiendo mucho empleo que el sector privado no era capaz de generar.

Todo esto se explica por una diferencia fundamental a la hora de entender la economía entra el gobierno que se fue y el que entró. En el ciclo anterior entendían que a la economía hay que estimularla por el lado de la demanda mientras que Cambiemos, por el lado de la oferta. A grosso modo, estimularla por el lado de la demanda significa darle plata a la gente para que ellos consuman. Por el lado de la oferta, lo que vimos al comienzo del artículo.

La salida del cepo contribuyó para que mejorara el marco institucional y las empresas extranjeras vieran con mejores ojos invertir acá. Desde el gobierno aguardan el famoso “segundo semestre”, cuando esperan que la inflación baje y definitivamente Argentina se posicione como el país estrella para invertir entre los países emergentes. Y así, finalmente, se produzca esa “lluvia de inversiones” que genere ese efecto multiplicador, con varias plantas de producción abriendo cada año y muchos nuevos empleos creados. Pero recién estamos a Junio y como diría el amigo de la casa, Jon Snow, “Winter is coming”: todavía faltan 6 meses para que termine el bendito segundo semestre.

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