“Un 70% por ciento se trata de la persona, sus experiencias, valores, creencias; el resto, se trata del momento” así lo definió el rapero Fianru, también conocido como ‘Arquitecto de la rima’, hace unas semanas, en el boliche Lost. También dijo que no hay un único adjetivo que describa al género, pues engloba demasiado, pero que tiene características innegables: atrevido, espontáneo, carismático, entre otras.

El rap no es lo mismo que el hip hop. En el primero, el elemento central es la lírica, es decir, la letra que se va construyendo a través de la rima de las canciones (rapear). El segundo, puede ser sólo instrumental y se trata de toda una cultura integral. Suelen equipararse cuando, en realidad, el rap es una expresión musical que deriva del movimiento artístico que es el hip hop (también expresado en el arte, con los graffitis y en la danza, con el breakdance). Sin ánimos de comparar, creo que son las rimas del MC (Microphone Controller o Maestro de Ceremonia) lo que le dan a este género su esencia inconfundible… Esencia que lo ha llevado a popularizarse en Argentina en los últimos años.

Según explicó Fianru, es indudable que el rap llegó a Argentina mucho más lento que a otros países, “como los teléfonos” decía. Señaló que en los viajes que ha tenido que hacer por Latinoamérica, por motivo de las grabaciones de sus discos, ha tenido la oportunidad de conocer la percepción que se tiene sobre esta música, y aclara que es mucha más la popularidad que se observa en Centroamérica, que la que se ve acá.

Sabemos que nació en los barrios negros de Nueva York (Bronx, Brooklyn, Queens, etc) a fines de los sesenta, pero no es sino hasta la década de los ochenta cuando llega a Argentina, debido a los restos de la prohibitiva dictadura militar de los setenta, que iba de la mano con la fuerte crisis inflacionaria y las políticas comerciales, culturales y sociales aún temerosas.

Recién en los años noventa, con la apertura a las importaciones, empiezan a llegar discos, cassettes y CD’s de hip hop y rap (entre otros géneros musicales innovadores). Sin embargo, esto no fue suficiente. El rock nacional seguía siendo el principal alimento cultural del argentino y tampoco había surgido ningún referente de rap o de hip hop lo suficientemente grande o popular para que esto cambiara (como había pasado en EE.UU, España, Francia u otros países).

A fines de los noventa, la banda “La Organización” (menos funk, más underground) logró incorporar de lleno la jerga argenta en las canciones, con lo que se empezó a popularizar un poco más. Ya para el segundo milenio, surgieron muchas otras bandas y, aunque hoy en día tampoco es que se puede hablar de un amplio mercado de rap en la Argentina -sobretodo en comparación a EE.UU y Europa-, se nota su actual crecimiento, probablemente muy ayudado por la globalización, pero también por el cambio o ampliación de las preferencias del público.

Los temas entorno a los que giran las canciones, dicen mucho de los problemas sociales que afligen a los grupos en cuestión. Por ejemplo, en Venezuela la New Old School habla principalmente de la desigualdad social, la corrupción y la desconfianza en las instituciones, que son sólo algunos de los más preocupantes asuntos de ese país. Otro ejemplo, podría ser el contexto del grave problema racial bajo el cual se originó el rap en Norteamérica y que aún hoy, lamentablemente, sigue latente.

“El rap de Argentina habla sobre Argentina, y  Argentina es muy grande, por lo que se encuentran muchos temas”, dijo Fianru cuando le pregunté cuál era el tema predominante en las canciones de acá. Lo cual me parece interesante. Desde la mirada positiva e ingenua, esto podría hablar de una sociedad no tan dañada como suele pensarse, que quizás no está tan desesperada por manifestar sus problemas. Sin embargo, también puede indicar que hay otras vías de expresión más eficaces o, por lo menos, más utilizadas por los grupos para dar a conocer sus preocupaciones.

Más allá de la mayor o menor popularidad que el rap pueda tener en los distintos lugares del mundo, siempre ocupará un lugar importante en la cultura musical, ya que comprende una forma auténtica y poética a través de la cual, los artistas reflejan su visión de las tan complejas sociedades en las que habitan.

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