El pasado 21 de mayo el presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski renunció a su cargo. El día posterior se iba a votar en el Congreso su destitución.

En junio de 2016, el líder del partido Peruanos Por el Kambio (PPK), gana las elecciones presidenciales en segunda vuelta con una diferencia de 0,24% contra Keiko Fujimori, quien dirige el más importante partido opositor, que es mayoría en el Congreso: Fuerza Popular. Ya desde el primer momento el apoyo popular que tenía el PPK frente a la fuerza mayoritaria del Congreso era muy leve.

Perú cuenta con un sistema electoral de voto obligatorio en un contexto en el que los partidos políticos tienen muy poca membresía y representatividad geográfica. De esto se deduce que la falta de representatividad ha contribuido a la falta de confianza de la población. Además, la tendencia centrista de los partidos genera el descuido de necesidades y a su vez movimientos políticos con poca o nula diferenciación entre sí.

Otro obstáculo para los partidos políticos es el voto preferente que favorece la competencia intra-partidaria, favoreciendo a candidatos con más recursos creando así una competencia de personalidades, más que de partidos políticos. De otra manera, favoreciendo a los candidatos conectados con grupos de interés financieros, grandes empresas, patronazgo, etc.

Finalmente, el elemento más importante es que mediante este sistema electoral, los ciudadanos no pueden lograr una accountability o rendición de cuentas totalmente efectiva de las autoridades elegidas. Las elecciones no desempeñan de manera efectiva la selección y los costos de supervisar la conducta de los políticos son muy altos debido a la fragmentación partidaria y la debilidad de los partidos políticos, como antes mencioné. Esto se ve claramente en la volatilidad electoral peruana, que es una de las más altas de la región.

Además de estos elementos inherentes a la Constitución peruana, hay varios elementos que llevan a la renuncia del Presidente, definitivamente esto no se gestó de un día a otro.

Poco tiempo después de su asunción comienzan a surgir diversos escándalos de corrupción. Una de las primeras crisis estalló en septiembre de 2016, por el asesor presidencial de Carlos Moreno. Este habría aprovechado su puesto para favorecer irregularmente a ciertas identidades. Moreno está ahora acusado de negociación incompatible, en calidad de instigador, y tiene un pedido de encarcelamiento de cinco años. Otros casos de corrupción surgieron a finales de 2016 como consecuencia del Caso Odebrecht. Se viralizó un video, hace más de un año, en el que anunciaba una serie de medidas para penar tanto a funcionarios como a empresas relacionados con hechos de corrupción, como respuesta al escándalo con la constructora brasileña. Rechazó haber recibido aportes de Odebrecht durante mandatos previos como ministro y para sus campañas electorales.

Con este último caso fue cuando comenzaron las constantes fricciones entre el Ejecutivo y el Congreso. Miembros opositores del Congreso presentaron documentos que revelaban pagos de Odebrecht a la consultora Westfield Capital, propiedad de Kuczynski. Esto conllevó a la censura de diferentes ministros y también a que se presentaran dos pedidos de vacancia presidencial por incapacidad moral.

No obstante, este pedido de destitución no procede al no alcanzar los votos suficientes, ya que Kenji Fujimori y nueve de sus congresistas se abstuvieron. Esto resulta poderosamente llamativo – y acá es donde empieza el culebrón – ya que tres días después, Kuczynski concede indulto por razones humanitarias al expresidente Alberto Fujimori, padre de Kenji. Cabe remarcar que este hecho produjo enormes polémicas, tanto dentro del partido, como a nivel nacional e internacional. El 15 de marzo, el Congreso admite el nuevo proceso de vacancia, que se iba a definir el día 22 de marzo.

El lunes 19 de marzo, congresistas del partido Fuerza Popular, declararon públicamente haber recibido ofertas de importantes sumas de dinero por parte del Poder Ejecutivo a cambio del voto en contra del pedido de sustitución.  Al otro día, miembros del Congreso del partido Fuerza Popular, enseñaron videos y audios de la supuesta compra de votos denunciada el día anterior.

Así, en medio de una fuerte tensión entre los poderes Ejecutivos y Legislativo, se creó, en palabras de Kuczynski, “un clima de ingobernabilidad”. Los legisladores usaban las redes sociales como Twitter para llevar adelante una campaña a favor de que Kuczynski dimitiera, apelando a la nacionalidad e integridad peruana. Cercado por acusaciones, Pedro Pablo Kuczynski presentó la renuncia a la Presidencia del Perú.

Si bien la Constitución peruana habilita el control político al ejercicio de autoridad entre las diferentes ramas y agencias del gobierno, el poder Legislativo desarrolla poderes de control irresponsables. La naturaleza personalista de los políticos, con baja pertenencia y unión partidaria, hace que busquen beneficios concretos. De aquí que hubo intentos de coima entre los políticos, y si pasó ahora, seguramente pasó antes.

 

Foto de portada: PPK por Presidencia Perú.