Ya desde un principio, el caso de este chico de 12 años baleado en la cabeza por la policía en Tucumán, empezó con mentiras: la policía dijo que su apellido era Burgos, no Ferreira. El asesinato se dio de la siguiente forma: Facundo y un amigo, Juan,  estaban andando en moto, y terminaron siendo víctimas de una persecución policial, de un tiroteo. Los dos policías involucrados quedaron en libertad en pocas horas porque la fiscal consideró que no había elementos suficientes para tenerlos en preventiva.

Hay diferentes versiones sobre cómo sucedieron los hechos, es notable cómo el diario La Nación y Página 12 muestran el caso de forma totalmente opuesta. La Nación dice: es probable que Facundo haya tenido en su poder un arma, y que haya disparado contra los efectivos de policía, por lo tanto estaría justificado que se hayan defendido. Página 12 dice: El visto bueno del Estado para con policías que se “defienden” asesinando a mansalva incitó a este efectivo a darle un tiro en la nuca a este nene, sólo por considerarlo sospechoso. Habiendo leído extensamente todas y cada una de las notas en ambos medios sobre el caso, y también en los artículos de la CORREPI, mi conclusión es aquella que ya desde un principio presentía: fue, efectivamente, un caso de gatillo fácil. Acá van los datos que me llevaron a concluir de ésta forma:

  • Empecemos aclarando que en Tucumán existe una ley contravencional que le da poderes de detención discrecionales a las fuerzas de seguridad.
  • La versión de la policía es la siguiente: los efectivos vieron a tres motocicletas que “circulaban de forma sospechosa”. Cuando los agentes empezaron a perseguirlos, los jóvenes abrieron fuego, lo cual “obligó al personal policial a repeler la agresión”. Esto está descripto en el único comunicado oficial publicado hasta ahora.
  • Facundo fue asesinado a la una de la mañana, y recién le avisaron a la familia a las cuatro y media. En el interín, fue llevado al hospital e ingresado como si hubiese sufrido un accidente de tránsito (recordemos que tenía un balazo en la cabeza…). La fiscal Adriana Giannoni comunicó que las pruebas por presencia de pólvora en la mano de Facundo dieron positivo, y que el amigo de Facundo había estado involucrado en el asesinato de un policía el año pasado. PERO:
    • La prueba salió en un informe policial
    • No sabemos en qué momento se realizó el dermotest por pólvora (¿justo después del asesinato?,¿o cuando estaba en el hospital con un balazo en la cabeza?), ni quién lo hizo.
    • La familia de Facundo dice que él nunca manejó armas.
    • En un principio, la fiscal le había comentado a la abuela de la víctima que el dermotest había dado negativo.
    • Falta que examinen si había rastros de pólvora en su ropa.
  • El testimonio de la madre es contundente: Facundo había salido a escondidas de la abuela a ver una picada, y fue cuando estaba volviendo que se cruzaron con el tiroteo. Recién a las cuatro y media la policía le avisó que su hijo estaba en el hospital por un accidente de tránsito, y cuando llegaron no los dejaban pasar, pero a los cinco minutos les comunicaron que había muerto. Cuenta que hay un único testigo, que vió cómo mataron y posteriormente golpearon a patadas al chico (Facundo tenía golpes en la frente y balazos de goma en todo el cuerpo), pero que no quiere hablar por miedo. Los policías nunca dieron la voz en alto, y también hay amenazas de muerte hacia Juan. La madre también comenta sobre la impunidad y corrupción de la policía en su barrio: “Acá en el barrio no hay seguridad. Porque aquí la misma policía sabe quien roba y quién no; quien vende droga y quién no. Mientras tengas para arreglar, ellos te dejan vender.”

Después de que se revelara la prueba de pólvora como “positiva”, el ministro de Seguridad tucumano, Claudio Maley, defendió el accionar de los policías diciendo que “hay que preguntarse qué hacía esa criatura de 12 años afuera de la casa, dónde están los padres. El Estado no puede hacerse responsable de cuestiones muy internas y propias de la familia”. Bueno Maley, no sabía que en Tucumán había estado de sitio. ¿No sabías que la gente votó para que funcionarios como vos previnieran estas cosas? Facundo murió en la calle, en un espacio público, a manos de un empleado del Estado. El ministro también justificó al policía aclarando que éste le disparó a distancia: ¿y a “distancia” (fueron 20 metros o menos) no vió que se trataba de un menor?

Según la CORREPI, el hecho de que funcionarios apoyen esta práctica de reaccionar desde un principio con disparar a matar, incentiva a las fuerzas policiales a utilizar las armas con más liviandad. De todas formas, van a tener a la justicia de su lado, y si no es la justicia, a los funcionarios. Incluso, el propio presidente puede invitarte a su casa para apoyarte, y decirte que está orgulloso de vos, como pasó con el caso Chocobar: un policía que fue procesado por la Justicia. Este último caso no es tan claro como el de Facundo, ya que el delincuente muerto por la espalda por un policía mientras escapaba, había previamente apuñalado a un turista de forma salvaje para robarle. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el policía le disparó no uno, sino muchos tiros, cuando podría haber apuntado una sola vez a sus piernas para inmovilizarlo, ya que el delincuente solo tenía un cuchillo. Sabemos que en muchos casos, está justificado por defensa propia o por ser un caso extremo, que el policía actúe de esa forma. Pero también sabemos que MUCHOS policías son corruptos y que los casos de gatillo fácil EXISTEN.

La CORREPI ha armado un Archivo de Casos desde 1996, y junta datos correspondientes a todos los años desde 1983. La conclusión a la que llegaron: hoy se ha llegado a un pico en muertes por gatillo fácil y otros casos de represión policial, ya que se cuenta con 1,1 muertos por día. Patricia Bullrich, mientras tanto, dice que la CORREPI miente. La funcionaria además  propuso cambiar a una doctrina donde se defienda siempre al policía, ya que, según ella, el policía siempre fue hallado como el culpable. Jaime Durán Barba llegó a decir que la mayoría de la sociedad pide pena de muerte. ¿Qué es esto? ¿Una especie de guerra de todos contra todos? Considero importante ver siempre los dos lados de las historias, no quedarme con una sola perspectiva. En algunos casos, esto me hace quedarme en el limbo, no decidirme por nada. En este caso, mi conclusión es contundente: Facundo fue un caso de gatillo fácil, y los asesinos se merecen la cárcel. Ustedes, lectores, saquen sus propias conclusiones.

Foto de portada: Sebastián Dario.