Si hoy alguien te preguntara dónde está la crisis humanitaria más grave del mundo, ¿sabrías qué contestarle? Seguro tu mente piense en Siria instantáneamente; no está mal que así lo haga. Pero es una respuesta errónea. Como opción B, capaz pienses en un país de Medio Oriente, alguno que esté en guerra -porque la mejor amiga de la guerra es la hecatombe – probablemente Afganistán, Pakistán. Pero tampoco. ¿Opciones C, D, E?  ¿Libia, Sudán del Sur, Nigeria? Aunque todos estos países están pasando por situaciones horrorosamente violentas, ninguno se lleva el primer puesto en el podio al cual nadie jamás quiere llegar. Ninguno de ellos llega al nivel de Yemen.

¿Cuál es la naturaleza del conflicto?

Ubicado en la Península Arábiga, al sur de Arabia Saudita, Yemen es hoy escenario de una guerra civil de enorme magnitud. En 2011, en el contexto de la Primavera Árabe – una serie de revueltas que estallaron en el norte de África y Asia Occidental en clamor de derechos sociales y regímenes más democráticos – tuvo lugar un estallido de protestas contra el presidente autoritario Ali Abdullah Saleh.  Dichas protestas terminaron, un año después, en su expulsión del poder.  Entonces se llevó a cabo el pasaje de éste a Abdrabbuh Hadi, vicepresidente del gobierno anterior. Sin embargo, la transición política, que debería haber traído estabilidad al Estado, falló.

Hadi enfrentó entonces ataques del grupo terrorista al Qaeda, un movimiento separatista en el sur del país, enormes tasas de desempleo, falta de alimentos y continua lealtad a Saleh dentro de las Fuerzas Armadas. Dicha lealtad responde en gran medida al movimiento Houthi -una minoría musulmana chiita-, grupo a su vez acompañado por otros sectores leales al ex presidente.  En contraposición a ellos, Hadi encontró una base de apoyo dentro de la sociedad civil.  La tensión entre ambos bandos culminó en la toma de la capital por parte de los sectores leales a Saleh en 2014, y en un intento de golpe de estado en 2015, que forzó a Hadi a cruzar la frontera hacia Arabia Saudita.

¿Hoy qué ocurre?

Imbricados en el conflicto se encuentran múltiples países, tanto de la región como algunos un poco más alejados. Por un lado tenemos la coalición que apoya a Hadi, liderada por Arabia Saudita y cimentada en otros nueve países de la región; también apoyada por los Estados Unidos, Francia, Alemania, Turquía y Gran Bretaña, quienes brindan sostén con armamentos, logística e inteligencia. Arabia Saudita acusa a Irán de apoyar a los “rebeldes houthis”, aunque éste último niega cualquier involucramiento en la cuestión. Como manera de impedir que los iraníes envíen armamento a los rebeldes, Arabia Saudita ha impuesto un cierre provisional de todas las fronteras de Yemen, embargo que a su vez impide el flujo de asistencia médica y alimentaria para la población que sufre la guerra civil. Mientras, aprovechando el caos, al Qaeda e ISIS han tomado sectores del sur del país.

¿Cómo impacta en los civiles?

Al menos 10,000 muertos. 3 millones de personas desplazadas. 17 millones en necesidad urgente de asistencia humanitaria. Los números brutales no alcanzan a reflejar la realidad de la catástrofe hoy vivida por la población yemení. Pero hay datos que hablan más allá de los números. Un brote de cólera incontrolable plaga al territorio, y ya ha cobrado la vida de 2000 personas. Dos tercios del país no tienen acceso a agua potable. Menos del 45% de los hospitales funcionan, por falta de fondos o como consecuencia de ataques aéreos. Niños mueren en camillas todos los días, llorando por la falta de aire.

Una crisis humanitaria a plena vista que nadie parece ver. Un país devastado, destinado a permanecer bajo las sombras de la tragedia. Sombras en las que solo se escuchan pedidos de ayuda. Pedidos que nadie responde… el mundo está demasiado ocupado luchando por la democracia.

 

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