Ganador del Premio Nobel de Economía 2017, es un economista que reconoce que el comportamiento humano no siempre es estrictamente racional. Entonces, ¿toda la teoría de la elección racional estaba equivocada? ¿Hay que retirarle el nobel a Gary Becker y a Milton Friedman? No, técnicamente no habríamos llegado hasta acá sin ellos y nadie eliminó de los libros de economía a Adam Smith luego de que John Forbes Nash lo refutó.

El 9 de octubre, Richard Thaler recibió el Premio Nobel de Economía por su trabajo en economía conductual. Thaler ayudó a demostrar cómo el razonamiento humano diverge de aquel homo economicus perfectamente racional utilizado en la mayoría de los modelos económicos.

Los economistas en su mayoría reconocen que las personas normales, sus amigos y familiares, no alcanzan la omnisciencia y la racionalidad perfecta para tomar decisiones cotidianas. Sin embargo, el modelo económico requiere simplificación y los economistas generalmente suponen que las teorías que asumen que las personas están bien informadas y racionales ofrecen la mejor descripción disponible de la actividad económica.

Thaler escribió “Nudge”, donde identificó rarezas en el comportamiento humano con el propósito de explorar por qué la gente siente las pérdidas más agudamente que las ganancias, ayudó a descubrir el efecto dotación: una tendencia a valorar algo más sólo porque uno es dueño de eso. Lo que lo llevó a asumir que el contexto en una decisión económica es importante, y de ahí a desarrollar la idea de la “contabilidad mental” que sostiene que al pensar en el dinero, la gente tiende a compartimentar, agrupando ciertos tipos de gastos o ingresos juntos.

Thaler entendió a las elecciones como una batalla entre dos fuerzas cognitivas rivales: una parte del cerebro dedicada a las recompensas a corto plazo y un planificador centrado en el largo plazo. La fuerza de voluntad puede ayudar a suprimir los impulsos del hacedor, pero el ejercicio de esa restricción es costoso. Esta lucha interna es continua, por lo que las preferencias individuales no son constantes en el tiempo.

El último desarrollo, pero no el menos importante, es el de la “justicia económica”. Thaler afirma que aunque la sensación de injusticia es, para los agentes, un costo de por sí, somos irracionales en cuanto queremos castigar a quien fue injusto, por más que castigar nos aumentó el costo total (y no lo hacemos en miras de que el castigado no repita su conducta).

La dotación, la importancia del contexto, la contabilidad mental, las fuerzas cognitivas reales y la justicia económica, y sus respectivos experimentos le valieron al Sr. Thaler un lugar en la historia de la economía. Básicamente, esta corriente de economía conductual teoriza que los humanos somos idiotas y no los agentes racionales con los que los modelos económicos clásicos esperan predecir el comportamiento. Ineficientes por naturaleza.

Foto de portada: ..