Serrano 1139.  Tierra incierta entre Palermo y Villa Crespo. Un bar en un galpón. Un galpón en un bar. Sillas de hierro y madera; jardines colgantes y luces tenues.  Pienso “esto ya lo vi”. Error.

Porque las puertas de Bar Quince no nos invitan a un bar. Ya el cartel “boletería” me lo debería haber delatado. Aunque, seamos sinceros, vine por recomendación. Así que sabía. Sabía que sobre un bar en Palermo (o Villa Crespo, según quién recomiende) existe algo así como un menjunje de teatro “under”. Sí, acá el “under” se muestra “above”. Porque ya era hora de reivindicarlo.

15 de todo arriba del Bar Quince:

Obras de 15 minutos.
En cuartos de 15m2.
Para 15 espectadores.

Después se rompe un poco la numérica:

10 obras por noche.
6 funciones de algunas, 4 o 5 de otras.
6 salas.

En realidad, más que 10 obras por noche, deberíamos decir 10 obras por mes.  Porque Microteatro, el movimiento surgido unos años atrás en Madrid, que hoy se desarrolla en 13 ciudades del mundo (ciudades como la nuestra, con un hálito teatral), llegó a Buenos Aires con la propuesta de presentar en la escena porteña, de miércoles a domingos, 10 obras cortas por noche, todas aglutinadas alrededor de una temática mensual.

El mes anterior, mes de estreno de tablas (o de cuartos, debería decir quizá) fue “por dinero”. El próximo “por sexo”. ¿Este? Por amor.

Tomamos unas birras, comemos unas papas y esperamos. Charlamos.  Miramos. Miramos las pantallas que nos avisan cuando está por comenzar cada función. Porque podemos ver cuántas querramos (eso sí, no superpongamos horarios).

Así que ya saben, el que quiera amar, el que quiera ver obras sobre amar, el que quiera quejarse del amor, regocijarse en el amor, tomar vino/birra viendo teatro de amor, dese una vuelta por Serrano 1139.

Foto de portada: whizchickenonabun. .