Ein Prosit, ein Prosit der Gemütlichkeit”…Si hay una canción que van a escuchar en el Oktoberfest es esta. Suena en vivo en todas las carpas, cada 20 minutos y estás obligado a pararte y brindar con toda la gente de tu alrededor.

Birra, Dirndls, Lederhosen y música alemana es lo primero que se nos viene a la mente cuando pensamos en el Oktoberfest, pero también todos sabemos que cuesta mucha $. Una opcion económica es acampar cerca de las wiesn en las que se hace el Oktoberfest. Van a pagar un quinto de lo que estarían pagando en un hostel y tienen la posibilidad de seguir la fiesta una vez que termine el Oktoberfest tipo 12 de la noche. Lo que si (por experiencia propia) vayan preparados porque a fines de septiembre o principios de octubre ya hace frío y suele llover bastante.

El Oktoberfest es un estilo de kermes gigante con grandes carpas (mejor dicho construcciones porque realmente no pueden considerarse carpas). Conviene llegar temprano para conseguir mesa o sino esta la opcion del sector sin mesas donde también podés pedir cerveza. Armense de paciencia porque las mejores carpas son las más solicitadas y si no estas desde temprano ahí podés comerte filas de 1 hora. La gente suele pasarse todo el día en una carpa, pero recomiendo salir un poco y caminar por el parque (también es más económico comer afuera de las carpas) y para cambiar intentar entrar a otra carpa. Cada una tiene su estilo, su decoración y su público. Algunas son más joviales, más turísticas, es decir que hay para todos los gustos.

Si te copa el Oktoberfest pero no la birra o si ya te pasaste de copas pero querés seguir tomando, una buena opción es el radler (mitad cerveza, mitad limonada) y nadie se va a enterar de que estas haciendo trampa porque aparenta ser cerveza.

Finalmente, no pueden irse de München sin probar la Bratwurst, los Bretzel y las milanesas alemanas: “schnitzel”. Además, les recomiendo pasear un poco por la ciudad que tiene mucho para ver. O’zapft is und auf Widersehen

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