Cuando uno entra a la Universidad, no es consciente del mundo en el cual se está introduciendo, ni el mundo que se le está abriendo con cada centímetro cúbico de información y conocimiento que se nos fija en la mente. Simplemente, cree que va a aprender “cosas” sobre cómo ejercer determinada profesión que uno cree que quiere hacer, pero que tampoco sabe bien qué es, ni qué hace.

En definitiva, uno va porque siente que tiene que ir a estudiar eso. O por lo menos eso me pasó a mí.

Elegí estudiar Economía, posiblemente, por culpa del afán que cualquier chico idealista interesado en la política tiene de colaborar o hacer cosas en el sector público de su país. Sin embargo, a medida que va transcurriendo la carrera, te alejás de esa persona que eras y, por ende, te alejás de la razón que te llevó a elegir tu carrera. Y te va despertando una voz interior que te dice “esto no es lo que vos querías”.

Como dije, uno no sabe qué es el mundo de la Universidad. Uno piensa que no es un mundo, sino un medio, una herramienta para estudiar su carrera. Y la realidad es que, por lo menos Di Tella, es mucho más que eso. Di Tella me abrió la puerta de la Academia, no porque quiera ser parte de ese grupo (no tengo decidido mi futuro en lo más mínimo), ni porque tenga la capacidad de hacerlo, sino porque te lo presenta. Te adentras sin querer en una telaraña de PhD’s que no sabías que existía.

Para clarificar, me convertí en un “groupie” de académicos. Esto significa que mi Intrusos, está en Twitter cuando @lucasllach se transa con algún twittero desprevenido, o cuando @pgerchunoff da clase en una catarata de twitts. Para terminar de ejemplificar, aquí presento mi lista de seguidos académicos (no todos ditellianos, todos son bienvenidos en mi inicio): la gran @kgalperin con sus increíbles ideas e historias; @jjcruces, dueño del ratio más alto tecnicismo/carácter; mi referente educativo, @naradowski; mi representante del CIPPEC, @mgrapetti; @elyblog, con su visión de gobierno y futuro tan clara y empática; mis representantes oficialistas, @LucianoCohan y @gsandleris; los chicos de @ElGatoyLaCaja, @pabloschiaffino, @ahatum, @ioliveradoll, @andresmalamud, @wsosaescudero, entre otros que día a día se van sumando. Síganlos, no se van a arrepentir.

Aclaro, es un proceso que poco a poco va sucediendo. Te das cuenta que te convertiste en fan cuando te pones nervioso en el momento en que alguno se sienta cerca tuyo en el comedor de la facultad, o cuando codeas a tu amigo cuando se sube en el mismo ascensor. Sí, insólito, pero espectacular.

Y lo más divertido, es que le pasa a mis amigos también, la universidad te da la chance de ampliar tu rango de amistades hasta el punto en que sacias casi todas las necesidades de tópicos de conversación que se te ocurran. Diría que es lo mejor que tiene.

Como dije antes, el problema surge cuando empezás a dudar de la carrera que elegiste, cosa que suele pasar promediando el final de segundo año. Es ahí cuando recomiendo ir a las charlas que organiza la facultad. Por suerte, los académicos que sigo en twitter no se limitan a los 140 caracteres, sino que suelen ser partícipes de charlas abiertas bastante seguido.

Tuve la suerte de que, previo a iniciar el período de finales, pude asistir a una charla de Guido Sandleris, jefe de asesores del Ministerio de Hacienda de la nación, ex director del CIF de Di Tella y ex director de la escuela de negocios, sobre la economía actual y hacia a dónde va, visto desde un ditelliano y, al mismo tiempo, funcionario del gobierno.

Fue una disertación impecable. Sandleris relató desde su experiencia por primera vez en la administración pública, pasando por los números heredados, dónde estamos y hacia dónde vamos. Con un nivel de precisión y nivel de datos genial, con una claridad y sinceridad a la que todavía no nos acostumbramos de los funcionarios, con números y no con palabras vacías y demagógicas, con predicciones lógicas y no desmedidas, impecable. Con la suerte para el público asistente, que además fue interpelado en dos ocasiones por Juan José Cruces y Pablo Gerchunoff, era como estar leyendo mi inicio de twitter, pero mejor. Si quieren una referencia más calificada, @pabloschiaffino, también asistente, escribió en Twitter: “Me gustó mucho la presentación de @gsandleris hoy en UTDT. Mucha data, análisis económico, cero chamuyo”

Este tipo de charlas son las que me vuelven a dar el empujón para seguir, me motivan a querer acercarme a saber tanto como Guido Sandleris, o Cruces, o como para por lo menos llegar a hablar el mismo idioma. Puede sonar medio nerd y puede que por pensar así entre en esta categoría.

Tener la posibilidad de escuchar de primera mano a intelectuales argentinos hablar sobre la realidad argentina, o sobre un libro que presentan, es algo que tenemos que aprovechar como ditellianos.

Tengo la idea de que, en los momentos de incertidumbre sobre la carrera, sobre determinadas materias, uno tiene que aprovechar los recursos que tiene. Presenciar estas charlas es uno de estos recursos: te ayudan a admirar la profesión a la que uno apostó y también te recuerdan por qué la elegiste. Charlar con profesionales, profesores jóvenes que hace poco decidieron qué hacer post graduación, todo sirve. Aclaro, estas charlas y conversaciones pueden ayudarnos tanto para mantenernos firmes en nuestra carrera o motivarnos a buscar otro camino. Las dos cosas son soluciones al problema igualmente válidas y positivas.

Pero sí, en definitiva, si bien todavía no me convertí en economista, me convertí en un seguidor de los académicos. Un groupie de intelectuales. ¿Un Ditelliano?

Foto de portada: La Curva.