Eran las 3.45 de la madrugada del pasado domingo cuando Cristina Fernández de Kirchner apareció en el escenario del búnker de Unidad Ciudadana. “Nunca pensé que iba a tener que pedirles perdón por este bochorno que hoy hemos vivido”, dijo en referencia al escrutinio provisorio de las PASO. Durante toda esa noche y los días siguientes llovieron críticas, sospechas y conjeturas que calificaban al recuento de votos como irregular. A continuación, un análisis de las acusaciones más escuchadas.

Crítica #1: El escrutinio tardó mucho

Esta fue, de hecho, la única crítica que Cristina Kirchner en persona esgrimió con claridad en su discurso del domingo a la noche:

“Quiero contarles que tenía pensado hablar como normalmente pasa en todas las elecciones (o por lo menos hasta esta elección pasaba en nuestro país) a las 10 u 11 de la noche, que es cuando siempre se conocen los resultados”.

“¿Qué hora es ahora? ¡Cuatro de la mañana! (…) Creo que es un inmenso papelón internacional”.

Pero los datos muestran que la duración de este escrutinio provisorio no se salió de los parámetros que marcan las elecciones anteriores:

Fuente: Elaboración propia en base a datos oficiales.

Hilando fino, podríamos considerar que la duración de los escrutinios de elecciones legislativas puede ser distinta a los de elecciones presidenciales, ya que se vota una menor cantidad de categorías. Tiene algún sentido pensar que cuantas más categorías se vote, más cuerpos tendrán las boletas y más se tardará en contar los votos.

En tal caso, solo podríamos comparar el recuento de estas PASO con el de las PASO legislativas de 2013. La diferencia, como vemos en el gráfico, es de apenas una hora y cuarto: lejos de ser un “papelón internacional”. Además, la demora extra en el recuento de este año podría explicarse porque en esta elección las boletas tuvieron un cuerpo más que en la de 2013, ya que nos tocó elegir senadores nacionales (que se votan cada 6 años).

Conclusión: Este escrutinio provisorio no fue especialmente largo. Lo que sucedió es que el tiempo “se sintió” más porque, a medida que pasaba, estábamos cada vez más lejos de saber quién había ganado. En elecciones anteriores, cuando a la mitad del recuento veíamos que el primero le sacaba 5 o 10 puntos al segundo, nos íbamos a dormir tempranito sabiendo el resultado. Pero este año la diferencia se iba achicando cada vez más, y algunos nos quedamos despiertos hasta las 5 de la mañana (sí, hasta las 5) esperando saber el resultado.

Crítica #2: Sólo se contó el 95% de los votos

A las 6:55 de la mañana se dio por finalizado el escrutinio provisorio. Se había contado el 95,68% de los votos emitidos. Al día siguiente, Leopoldo Moreau (vocero de Unidad Ciudadana), recorrió todos los canales de televisión diciendo que el gobierno había “secuestrado 1500 mesas” que no se habían contado para demorar la definición de la elección.

Pero los datos de elecciones anteriores muestran que es normal que quede un porcentaje de votos sin contar. Generalmente esto se debe a problemas en los telegramas que transmiten los datos o a inconsistencias en los recuentos de las mesas (por ejemplo, que el número de votos emitidos sea distinto al número de personas que firmaron el padrón).

Fuente: Elaboración propia en base a datos oficiales.

De hecho, hubo dos recuentos (PASO de 2011 y de 2015, durante los gobiernos de Cristina) en los que el escrutinio provisorio se cerró faltando contar más mesas que en esta elección.

Fuente: Elaboración propia en base a datos oficiales.

Conclusión: El número de mesas que quedaron sin escrutar tampoco fue excepcional. Pero en esta elección, al ser tan ínfimo el margen de diferencia entre los candidatos, por primera vez se volvió decisivo el número de votos sin contar. Mala suerte para los ansiosos: habrá que esperar a que se revisen todas las actas en el escrutinio definitivo.

Crítica #3: Hubo una carga selectiva de los votos

A muchos les llamó la atención (con justa razón) que a las 21hs Esteban Bullrich le sacara 6 puntos a Cristina y que a lo largo de la noche esa diferencia se fuera achicando hasta esfumarse completamente.

Crédito: @fedefmya en Twitter.

Al día siguiente, los voceros de Unidad Ciudadana parecieron encontrar la razón. Según ellos, el gobierno habría cargado selectivamente los votos, contando primero los de zonas favorables a Bullrich y dejando para el final las de Cristina. De esta manera, mientras todos estuviésemos cenando íbamos a ver que ganaba Bullrich, y nos íbamos a ir a dormir creyendo que ese era el resultado. Cuando Cristina lo alcanzara, en cambio, ya íbamos a estar todos durmiendo.

Lo cierto es que el gráfico puede resultar sospechoso. Pero si vemos una progresión del escrutinio del balotaje de 2015 (celebrado bajo el gobierno de Cristina), tiene prácticamente la misma forma:

Crédito: @romanouks en Twitter.

Conclusión: La carga selectiva de votos es una vergüenza y debe ser repudiada. El escrutinio provisorio fue creado para dar a conocer fielmente y con rapidez los resultados a la población, no para hacer especulaciones publicitarias. Sin embargo, es prácticamente imposible probar que haya habido una carga selectiva hecha a propósito (más aun viendo que no es la primera vez que sucede). Si el gráfico de la progresión “sospechosa” es evidencia suficiente para afirmar que hubo carga selectiva en 2017, entonces también hubo carga selectiva en 2015. Desgraciadamente, en ambos casos esto es incomprobable.

Crítica #4: Se paró de contar los votos cuando empezaron a favorecer a Cristina

Esta crítica se sustentó en un video que circuló por Twitter, donde se veía a presuntos empleados del centro de cómputos sentados sin hacer nada. Rápidamente se especuló con que el gobierno había dado la orden de dejar de cargar datos, al ver que Cristina se acercaba a Bullrich.

Lo cierto es que, si comparamos el ritmo de la carga de datos de esta elección, es prácticamente igual al de las PASO de 2013. Es esperable que el ritmo de carga sea más rápido en la primera parte del escrutinio (porque se van acumulando los telegramas para cargar) y se “amesete” llegando al final (porque van llegando de a poco los telegramas que faltan).

Crédito: Clarín.

Conclusión: No parece haber razones que nos lleven a creer que hubo una orden para “dejar de contar”. Para aquellos que esperan un dictamen sobre si el video es real, hay una buena y una mala noticia. La buena es que el video ya está en manos de la Justicia. La mala es que estamos hablando de la Justicia argentina.

Crítica #5: Se eligió qué mesas dejar afuera del escrutinio provisorio

Una última crítica apuntó a las secciones electorales a las que pertenecían las mesas que quedaron sin contar. De un total de 1537 mesas, 1196 pertenecen a las secciones donde ganó Cristina y 341 a las que ganó Bullrich. Muchos señalaron, entonces, que estas mesas habrían sido dejadas afuera a propósito, para retrasar 15 días (hasta el fin del escrutinio definitivo) la eventual proclamación de Cristina como ganadora.

Conclusión: Una vez más, no hay evidencia que pruebe que esto fue hecho a propósito. El hecho de que las mesas que no pudieron contarse hayan sido mayoritariamente “de Cristina” puede haber sido casual. Nobleza obliga: aunque nunca podamos saber si esto fue o no una casualidad, podemos decir que suena sospechoso.

Foto de portada: Unidad Ciudadana.