El partido estaba entretenido. El equipo local, con formación suplente, le ganaba cómodamente al visitante que contaba con figuras más experimentadas y una gran estrella. Hacia el final del partido, el rival comenzó a acercarse más al arco. Centros peligrosos, jugadas finas y muy cerca al área, algunas polémicas por falta de fair play, fanáticos visitantes indignados y festejos adelantados del equipo y la hinchada local. Un gol que pasó cerca del ángulo, otro que rozó la mano del arquero y finalmente, el local ganó, pero se salvó por poco.

Lo que puede escribirse sobre una final de la Copa Libertadores tranquilamente puede servir de metáfora para hablar del desarrollo de las PASO en la Provincia de Buenos Aires. Ganador por amplio margen a nivel país, el gobierno festejó también una buena elección en la provincia, pero con un sabor más bien amargo: con casi el 96% de las mesas escrutadas, Cambiemos superó por apenas 0,04% a la nueva alianza kirchnerista Unidad Ciudadana en las elecciones para Senadores Nacionales. De mantenerse esta tendencia en octubre, el oficialismo (34,19%) obtendría dos bancas que serían ocupadas por el ex Ministro de Educación de la Nación, Esteban Bullrich y la titular de ACUMAR, Gladys González, mientras que por el kirchnerismo (34,11%) entraría la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Lejos quedaron Sergio Massa y Margarita Stolbizer con su alianza 1País, que obtuvo el 15,53% de los votos, y Florencio Randazzo, que no llegó al 6%. Todos quedarían fuera del Congreso de mantenerse estos porcentajes en octubre.

En cuanto a las elecciones para la Cámara de Diputados nacional, la diferencia fue poco mayor pero mucho más definida: el oficialismo encabezado por Graciela Ocaña obtuvo un 34,58% de los votos contra un 32,37% de Unidad Ciudadana, que presentó una lista encabezada por la economista Fernanda Vallejos y contó con nombres fuertes como el ex gobernador de la provincia y ex candidato presidencial, Daniel Scioli, y el líder sindicalista de la CTA, Hugo Yasky. Ambos ganarían, en principio, un lugar en la Cámara en octubre. Los números previsionales indicarían un cierto corte de boleta en detrimento de Bullrich y a favor de CFK en relación a los porcentajes obtenidos en ambas categorías.

En líneas generales, si bien la mínima diferencia mantuvo a todos en vilo hasta altas horas de la noche, los porcentajes no resultaron sorprendentes. De hecho, no fueron significativamente diferentes a los que obtuvieron ambos espacios en las PASO del año 2015. Esto muestra una dificultad del oficialismo para captar nuevos votantes y una debilidad de la oposición para atraer a los desencantados, que ante la falta de una alternativa única y fuerte se dividieron entre el kichnerismo, el massismo y el randazzismo, dejando a todos estos espacios en la mitad de la cancha.

Estas PASO nos dejaron, sin lugar a dudas, algunas lecciones. Para el oficialismo, la etiqueta pesa más que el candidato. Desde hace tiempo se habla ya de la crisis de los partidos políticos. La volatilidad de las coaliciones electorales, la facilidad con que candidatos y candidatas cambian de bando (incluso más de una vez) a lo largo de sus carreras políticas, y, tienen además a politólogos y politólogas debatiendo acerca del fin del partido y el comienzo de la personalización del voto. Con los resultados de ayer, parece quedar claro que el voto oficialista fue para Cambiemos y no para Bullrich, que demostró a lo largo de la campaña ser un pésimo candidato. Parecía malo desde el punto de vista estratégico que el Gobierno jugara con candidatos y candidatas de “clase B” contra la figura robusta de CFK; sin embargo, el votante Cambiemos demostró que se mantiene con el frente independientemente de quién se presente. Faltaría analizar si esta actitud viene del apoyo al “modelo”, del rechazo a una posible vuelta del kirchnerismo, o de una combinación de ambas. Un análisis del Centro de Estudios de Opinión Pública de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA publicado por Página 12 (https://www.pagina12.com.ar/56452-los-argumentos-a-la-hora-de-decidir) parecería mostrar argumentos a favor de la última interpretación.

En este sentido, el rol de María Eugenia Vidal fue clave para el ¿triunfo? de Cambiemos en la provincia. La campaña terminó siendo casi exclusivamente suya, con el conurbano empapelado con carteles que pedían “Fuerza Gobernadora” a pocas semanas de la elección. Una lectura descrita por algunos analistas es que la figura de Vidal surgió para reparar las fallas de Bullrich en los últimos momentos de la campaña y el bajo perfil de los candidatos y candidatas que conformaron la fórmula oficialista. Otra lectura posible es que, en realidad, la campaña siempre estuvo centrada en Vidal, por lejos la figura más fuerte de Cambiemos en Buenos Aires, con una imagen positiva inigualable por cualquiera en el espacio, la única capaz de enfrentarse al liderazgo kirchnerista, y quien está seguramente pensando en su reelección en 2019. Teniendo en cuenta la lista sábana que arrastra a la categoría de Diputados Provinciales y la presencia de sectores fuertemente peronistas en los principales distritos, es de esperar además que la gobernadora quiera una conformación del Congreso bonaerense más cercana a sus preferencias para los próximos dos años de su gestión.

Para el kirchnerismo, en tanto, es momento de replanteos. Así como Cambiemos se consolidó como alianza y el PRO como partido, el kirchnerismo perdió la fuerza nacional que había logrado construir y terminó de desarmar al PJ, el ejemplo más claro de crisis partidaria. Aún queda casi un 4% de mesas por escrutar y debemos esperar a la semana entrante para conocer los resultados definitivos del recuento de votos, pero incluso en el mejor de los casos para el kirchnerismo, éste ganaría por, máximo, un punto, lo cual dista de la expectativa electoral del frente. Muchos de los sondeos previos a las elecciones daban ganadora a CFK, y la campaña enfocada en el presente y los errores del gobierno actual, más que en los logros del pasado o las promesas del futuro, parecía prometedora. Sin embargo, no alcanzó, y la mejor candidata posible para el movimiento quedó en “empate técnico” con el peor candidato de Cambiemos. La exclusión de Randazzo terminó siendo desfavorable: con los casi seis puntos que obtuvo el ex ministro, Unidad Ciudadana podría haber superado ampliamente al oficialismo e incluso atrapar a un electorado poco convencido con el gobierno actual, pero algo disconforme con el anterior. Si bien una alianza entre ambos espacios parece poco probable (de acuerdo a las palabras de Juan Manuel Abal Medina, candidato a Diputado Nacional por Cumplir, el frente randazzista), el kirchnerismo deberá rever su estrategia electoral de cara a octubre para mejorar su rendimiento y no esperar a una definición por penales.

Las PASO fueron caracterizadas por varios candidatos y candidatas, analistas políticos y periodistas como una “megaencuesta”. Si bien esto es absolutamente cuestionable (y aquí recomiendo leer una entrevista a Julia Pomares sobre lo que significan las PASO: http://www.lanacion.com.ar/2049752-julia-pomares-las-paso-no-pueden-ser-el-chivo-expiatorio-de-partidos-debiles), las actitudes hacia la elección de ayer distan de ser las que se les dan a un sondeo de opinión. Queda ahora ver si el local es capaz de mantener el resultado de la ida en el partido de vuelta, o si el visitante sorprende y se queda con el premio mayor: la Copa Provincia de Buenos Aires.

Yapa: para ver como quedarían conformadas ambas Cámaras del Congreso de mantenerse los porcentajes, recomiendo la visualización publicada por La Nación: http://elecciones2017.lanacion.com.ar/multimedia/proyectos/17/elecciones/elecciones_2017_PASO_hemiciclo/index.html?camara=diputados&fuerza=todas&prov=todas.

 

 

 

Foto de portada: Mauricio Macri. .