Las políticas de desarrollo sustentable en el Cono Sur exhiben tres cuestiones significativas: la primera, referida a la ambigüedad en torno a los acuerdos colectivos de desarrollo sustentable en la región; la segunda, asociada al creciente papel que las organizaciones no-gubernamentales juegan en el desarrollo de este tipo de políticas; la tercera, alude al desafió que representa para la región el desarrollo sustentable. Antes de referirnos de manera breve a estas cuestiones, cabe destacar que este tipo de desarrollo tiene como objetivo el crecimiento económico de los países sin descuidar el medio ambiente (Scialabba, Paoletti y Scialabba, 2016, 1).

El Mercosur representa el proyecto más concreto de desarrollo sustentable a través de la integración regional. El Tratado de Asunción sostiene en su Preámbulo la búsqueda de un “eficaz aprovechamiento de los recursos disponibles… (y) la preservación del medio ambiente” (Preámbulo Tratado de Asunción). Aun así, en ninguno de sus 24 artículos hay una referencia expresa al principio de integridad ambiental del Mercosur (Von Moltke y Ryan, 2001, 2). Otra de las dificultades que impide la elaboración de manera conjunta de políticas concretas es de índole constitucional. Mientras Argentina y Paraguay contemplan la supremacía de los tratados internacionales sobre las leyes nacionales, Brasil y Uruguay no lo hacen (Sabsay, 1999). Esto posibilita cierta flexibilidad a la hora de respetar el Protocolo Adicional al Tratado de Asunción. La misma falta de políticas concretas y ambigüedad en cuanto a su aplicación que caracteriza al Tratado de Asunción está presente en el “Programa de Acción del Mercosur hasta el año 2000” y en el Acuerdo Marco sobre Medio Ambiente del Mercosur.

Como contrapartida a la debilidad de la acción gubernamental en temas de desarrollo sustentable, podemos identificar un significativo aporte por parte del sector no-gubernamental.  Siguiendo los datos recolectados por OREALC entre diciembre del año 2008 y febrero del año 2009, en el Cono Sur (Argentina, Brasil, Chile, Uruguay y Paraguay) se encontraron 29 ONGs que trabajan en educación ambiental (Bermúdez y Lombana, 2009, 10). 8 de estas se encuentran en Argentina, 6 en Brasil y en Chile, 5 en Paraguay y 4 en Uruguay. El 62% están orientadas hacia la educación ambiental, 14% a la EDS (Educación para el Desarrollo Sostenible) y un 24% al desarrollo sostenible.

Estas dos cuestiones deben ser analizadas teniendo en cuenta una tercera: la importancia del sector exportador de materias primas y el desafío que esto representa para la región. Los países del Cono Sur observan un patrón de desarrollo fuertemente influenciado por sus exportaciones de productos primarios, los cuales se caracterizan por su alto impacto ambiental (Gudynas). Siguiendo los datos de la CEPAL a través de CEPALSTAT, para el año 2015 las exportaciones de productos primarios sobre el total de exportaciones dentro de los países del Cono Sur representaba desde el 61.9% para Brasil (valor más bajo) hasta el 89.9% para Paraguay (valor más alto). Esto repercute de manera contundente en la voluntad de los países del Cono Sur para elaborar políticas de desarrollo sustentable, ya que puede incidir de manera negativa en su PBI.

Foto de portada: Antofagasta Minerals. .