Por cuestiones de último momento en la organización del viaje, me tocó un día de yapa Ámsterdam al final del recorrido. Lo curioso es que no fui la única a la que le pasó, y ya llevo acumuladas varias historias de gente con diez, doce o dieciséis horas de escala en el país naranja. Por eso elegí traerles hoy este destino, esperando que sea útil para alguien en esta situación, y para llevarlos un ratito de paseo a los demás.

Sin dudarlo, tengo que volver. Pero no es imposible darse un pantallazo general de la ciudad en pocas horas. Solo necesitaremos un par de cosas indispensables:

  • Un piloto;
  • Bastante abrigo (aunque vayas en verano);
  • Ganas de caminar;
  • Y a nuestros queridísimos amigos de Sandemans.

Sandemans es una empresa de walking tours que podemos encontrar en varias ciudades del mundo. Aunque algunos son pagos, la mayoría son a la gorra, y sus guías súper profesionales hacen que las dos o tres horas que dura el tour valgan cada segundo, en información y en lugares visitados.

Según nuestro armado del viaje (calculé doce horas), aquí ya tendremos cinco horas, porque durante el día tomaremos el Tour General y por la noche el de la Zona Roja. Con estas cinco horitas de caminata ya tenemos vistos, al menos, los principales puntos turísticos de la ciudad.

Seguramente algunos quieran volver a unos de los lugares por los que pasaron, y tienen tiempo para hacerlo. Mi elección fue el mercado de flores que no puede ser más encantador.

Una parada indispensable, por la que el tour no pasa, es la plaza de los museos. Acá está el famoso cartel de I am-sterdam para la foto (tip: para que no les salga llena de gente, sáquense la foto del otro lado y después la dan vuelta en espejo).

Ahora viene algo difícil: elegir un museo. Mi elección obvia era la casa de Anne Frank, hasta que vi la fila de tres horas. La verdad, puedo decir por suerte, porque terminé en el Museo Van Gogh y fue uno de los mejores en los que haya estado, súper recomendable.

Según mis cálculos, vamos ocho o nueve horas de paseo. Tendrían que parar a comer en algún momento, pero les quedan un par. Acá la visita de cada uno puede tomar un rumbo personal, pero cosas para hacer sobran: pueden hacer un paseo en bote por los canales, alquilar bicis y dar una vuelta, o fumarse un churrito en un coffee shop. Queda en ustedes.

 

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