El día martes de la próxima semana, 13 de junio, se celebrará el Día del Escritor en conmemoración al nacimiento de Leopoldo Lugones en 1874. Es así como se designó tal fecha por parte de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), creada por el mismo Lugones.

Sin embargo, el año pasado algo cambió. Comenzó un movimiento en España para que las escritoras tuvieran su propio reconocimiento: el día de la escritora. Así es, celebrándose por primera vez el año pasado el 17 de octubre, se designó un día donde se pudieran conmemorar a todas esas mujeres que pusieron su vida en palabras, a todas aquellas que lo hacen y lo hicieron; a todas aquellas que quedaron invisibles, a todas aquellas que tuvieron que cambiar su nombre porque la sociedad no estaba apta para admitir su majestuosidad si no eran hombres y a todas aquellas que escribieron en resistencia, porque se negaban a no expresar su voz.

Se tomó precisamente como fecha el lunes siguiente al 15 de octubre, festividad de Santa Teresa de Jesús y, en el auditorio de la Biblioteca Nacional de España, se leyeron textos de 30 escritoras, entre ellos, fragmentos de obras de esta propia santa, de Sor Juana Inés de la Cruz, Carmen Martin Gaite y Ana María Matute, entre otras.

Como siempre ocurre, aparecieron voces reclamando que ésta había sido una medida extrema y exagerada. Sin embargo, la escritora Laura Freixas, presidenta de la asociación Clásicas y Modernas, afirma: “Es importante reivindicar este día porque constantemente las mujeres del mundo de la literatura, de la cultura y la historia son olvidadas. Y hoy sigue pasando. Son ignoradas en las listas de los mejores libros del año, los programas culturales o los estudios. Tenemos que luchar para que esas escritoras tengan el lugar que se merecen. Hay que restablecer la verdad histórica”.

¿Es exagerada esta medida? No me parece.

Por todas aquellas cuyas palabras murieron en las sombras, ocultas, sólo por ser mujeres… ¡Larga vida a las escritoras!

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