En 1963 se inauguró en Ohio, Estados Unidos, un radiotelescopio llamado Big Ear. Era administrado por la Universidad Estatal de Ohio en su proyecto SETI (Search for ExtraTerrestrial Intelligence). El objetivo era la búsqueda de vida extraterrestre inteligente. Para ello, tenían un potente receptor de sonidos del espacio exterior, apuntado a la constelación Sagitario.

Jerry Ehman, un joven científico y ufólogo, trabajaba como voluntario la noche del 15 de Agosto de 1977. A las 23:16, desde la zona oriental de la constelación Sagitario, ésto es lo que escuchó:  https://www.youtube.com/watch?v=OkycNvrpjCs

La transmisión dura 72 segundos y es 30 veces más fuerte que el ruido
cósmico normal. Sorprendido por el descubrimiento de la señal cuya secuencia es 6EQUJ5, Ehman escribió “Wow!” al costado del papel que registra los sonidos, bautizando así al sonido cósmico más famoso. Hasta el día de hoy, la hipótesis más probable es que la señal provenga de algún tipo de ser inteligente alienígena.

Numerosos esfuerzos se han realizado intentando atribuirle a la señal un origen terráqueo, pero resulta casi imposible sabiendo que proviene de Sagitario. La única explicación posible sería que la señal haya salido de la Tierra y rebotado en un pedazo de basura espacial, pero las chances son mínimas. Ehman en un principio sostuvo esta teoría, pero la abandonó por su escasa probabilidad. Además, la frecuencia de la transmisión fue 1420 MHz. Ésa es una frecuencia prohibida por convención en la Tierra, porque sólo es utilizada para transmisiones entre la Tierra y satélites o naves espaciales. El motivo por el cual la frecuencia 1420 se reservó para estas transmisiones en particular alimenta las teorías de vida inteligente extraterrestre: 1420 es la frecuencia asociada al hidrógeno neutro, el elemento más común del universo. Los científicos esperaban que si alguna vez una civilización extraterrestre nos contactaba, lo haría en esa frecuencia sabiendo que era lo más parecido a una frecuencia/idioma universal del universo. Es decir que recibimos una señal justo en la frecuencia que esperábamos. ¿Se va entendiendo por qué semejante “Wow!”? Por otro lado, la transmisión no puede haber provenido de un satélite o nave humana porque en ese momento en ese punto, no había ningún satélite ni nave. Lo único explicable por motivos terráqueos es la duración: 72 segundos es el máximo tiempo en que el radiotelescopio puede captar un sonido, porque luego de ese tiempo la rotación de la tierra hace que se pierda la señal, por lo que es posible que originalmente la transmisión haya sido más larga que 72 segundos. Pese a eso, todos los intentos por volver a captar la señal apuntando al mismo punto en que se captó la señal Wow! fracasaron, indicando que fue una transmisión única. Al día de hoy, toda la comunidad científica está de acuerdo en que la señal viene necesariamente de algo externo a la Tierra. ¿Pero qué?

Algunos científicos creen que es un cometa que casualmente pasaba por ese punto y generó un sonido de ese tipo en esa frecuencia. Esta teoría nunca pudo ser testeada, pero se va a probar el 7 de enero de 2018 cuando un cometa pase por un punto parecido a una distancia similar. Sin embargo, los investigadores dudan seriamente de que un sonido así, justo en esa frecuencia, sea producto de un cometa. Todos los caminos nos conducen a que la señal Wow! fue producida por una forma de vida extraterrestre.

No estamos solos.

Uno de los interrogantes centrales que surgió a partir de la señal Wow! es si se trató de un mensaje intencional o accidental. Tal vez captamos una transmisión perdida que no debíamos escuchar. Si alguien en Saturno tuviese una televisión o una radio con un receptor potente, podría ver la novela de la tarde que tantos terrícolas disfrutan sin que nadie en la Tierra haya pretendido contactar a los televidentes saturninos. Eso explicaría por qué nunca más logramos captar la señal otra vez: quizás por error transmitieron un mensaje en la dirección equivocada. De todos modos, eso nos permite saber que hay alguien con la inteligencia suficiente como para transmitir mensajes por radio. Si bien constantemente se ha bombardeado a la constelación Sagitario con señales de respuesta imitando la señal Wow!, nunca recibimos confirmación de la recepción; aunque probablemente se debe a que nuestros transmisores no son lo suficientemente potentes como para llegar hacia allí.

Si se trata de un mensaje intencional, uno esperaría que nos intentasen decir algo en particular. De aquí surge una pregunta importante: ¿Qué dice la señal Wow!? Nadie ha logrado descifrar el mensaje, cosa que no sorprende: es imposible entender un idioma desconocido sin un diccionario. No sabemos si nos dicen: “Hola, existimos” o “Hola, los vamos a matar a todos”. Tal vez nos están diciendo algo cuyo significado no existe en nuestra mente y no podemos ni siquiera imaginar los conceptos que están intentando transmitir. Siguiendo una lógica humana, nadie le avisa a su enemigo que está por atacar, más bien se esconde y evita emitir señales justo en la frecuencia (1420 Mhz) en que probablemente mi enemigo está escuchando. Eso alimenta la hipótesis de que la comunicación, si es intencional, es pacífica. Pero ante semejante incertidumbre no es de sorprender que cada vez sean más los científicos y académicos que recomiendan mantenernos lo más alejados y aislados posible de civilizaciones extraterrestres. Stephen Hawking, reconocido astrofísico, admitió que “Encontrar una civilización avanzada podría ser como cuando los nativos americanos se encontraron con Colón.” Desde el punto de vista de los españoles, su objetivo era pacífico, no venían a exterminar a los pueblos originarios, sino a llevarlos por el buen camino de la civilización. Sin embargo, ambas cosas terminaron siendo lo mismo: sabemos que la historia no termina bien para los habitantes nativos de América. Esperemos que los extraterrestres no nos hagan lo que los humanos nos hicimos a nosotros mismos.

Siguiendo el razonamiento de la colonización de América, es evidente que los pueblos originarios hubiesen deseado permanecer ocultos, fuera del radar de los barcos europeos. Inclusive si vienen en paz, las consecuencias pueden ser devastadoras. El día que los europeos dijeron: “Wow!, llegamos al Nuevo Mundo!” fue el comienzo del fin.

El radiotelescopio Big Ear donde se captó la señal Wow! ya no existe más. Fue desmontado y convertido en una cancha de golf en 1998. Triste final para el origen de uno de los descubrimientos más importantes de la historia, agregando más misterio y alimentando las teorías conspirativas de los ufólogos. Las implicancias de semejante descubrimiento son demasiado grandes como para asimilarlas. ¿Qué van a decir las religiones? ¿Dirán que Dios creó también a los alienígenas? ¿Podrá la biología explicar la forma de vida que tengan estos seres? Admitir que no estamos solos es sin lugar a dudas un proceso traumático. Como dijo el divulgador científico Carl Sagan, “Nuestras más ligeras contemplaciones del cosmos nos hacen estremecer: sentimos cómo un cosquilleo nos llena los nervios, una voz muda, una ligera sensación como de un recuerdo lejano o como si cayéramos desde gran altura. Sabemos que nos aproximamos al más grande de los misterios”. Wow!

 

Foto de portada: tonynetone .