Libros… qué aburrido, ¿no?

Según mi hermano, son esas cosas que pueden ser reemplazadas fácilmente por una serie o película, y si encontrás un buen resumen en rincón del vago sobre el texto que tenés que leer, ni siquiera vale la pena pasar de la primera hoja. Según la señora que está sentada al lado mío en el colectivo y que conversa con su amiga, son esas cosas que esta generación inculta y tecnológica nunca llegó a conocer. Sin embargo, los dos están equivocados.

Llegó un día en el que mi hermano encontró un libro que le gustó tanto que se ganó un lugar en su cuarto, algo que leyó de principio a fin. Y, mientras la señora habla y critica a esta generación conectada al celular, yo a la vez sostengo el libro que estoy leyendo como una bandera flameante de resistencia.

Así que sí, ¿por qué no usar estas 300 palabras cada semana para comentar algo relacionado a este mundo? Una curiosidad, algo que puedas comentar mientras estés esperando en la fotocopiadora o con lo que puedas ‘callar’ a esa señora. Algo que no sea lo suficientemente aburrido como para que ni mi hermano lo quiera leer. Algo que seguro no sabías, algo con lo que puedas rematar el ‘¿Sabías qué?’.

Mi hermano seguirá diciendo que leer es aburrido, mientras sus libros se van acumulando en su estantería. Y la señora que se bajó en la parada que acaba de pasar, seguramente se encontrará con otra amiga, y le dirá cómo esta generación está arruinada. Pero vos tendrás todos los lunes alguna curiosidad que puedas compartir y que te haga estar más cerca de este mundo que dicen que no conocemos.

Foto de portada: Tomas Guarna.