El lunes pasado fue el día del trabajador. Hubo varios actos (por orden de no importancia):

– Organizaciones de izquierda trotskista, neoprogresista, latinoamericanista y macri-gatoista en la Plaza de Mayo y el Obelisco.

– CTA 1 y CTA 2 frente al Congreso donde está la carpa de los maestros. Posta.

– La CGT hizo un acto en el estadio Obras Sanitarias. De los tres líderes (Schmid, Daer y Acuña) uno no fue, otro llego tarde y el tercero, Schmid, fue el único que habló. Dijo que el movimiento obrero está más unido que nunca.

– Momo Venegas (sindicato de peones rurales): organizó un acto en Ferro y cayó Macri. Hubo fuegos artificiales en el cierre.

Era un día para mostrar unidad entre los trabajadores y seguir reclamando los derechos que nos corresponden. Pero esta división no tiene por qué sorprendernos. El problema es que los sindicatos cada vez son menos representativos de los trabajadores y más representativos de sus aspiraciones materiales y políticas. Hace un mes la CGT organizó un acto y los líderes sindicales fueron golpeados y amenazados al grito de “poné la fecha la puta que te parió” en referencia al paro que se anunció (y, finalmente, ocurrió). Pero acá estamos, más o menos igual que antes.

En mi opinión es momento de un cambio generacional en la dirigencia, siendo que la mayoría de los jefes de los principales sindicatos llevan décadas en sus puestos. El record es de Ramon Baldassini, que lleva 52 años como jefe del sindicato de Correos (no electrónicos).

Enojarse con los sindicalistas no es la solución, menos responder violentamente como ocurrió el mes pasado. Por eso, han surgido varias propuestas creativas como forma de protesta en contra de la oligarquía sindical:

1. Pedirles amablemente que renuncien. Nadie lo intentó, tal vez si les pedimos que renuncien y se retiren de la vida pública lo hacen.

2. Borrarles google maps del Iphone. La próxima vez que se suban a su Mercedes para ir de Barrio Parque a la sede del sindicato se van a perder, entonces van a tener que recorrer la ciudad buscando donde ir. Por ende, van a conocer un poco la realidad y se van a dar cuenta que son una lacra. Funciona solo para los que no tienen chofer.

3. Flashmob con la canción “Señor de las 8 décadas” de Arjona. Queda claro el mensaje.

4. Entrar a Change.org y firmar la petición “Para que Hugo Moyano se suba a un camión por primera vez”. Ya somos 143.567.

5. Entrar a mercado libre y comprar el atril que se llevaron (sí, un chabón se robó el atril del acto de los sindicatos y lo vende por mercado libre). Después, ir a modo de ofrenda a la CGT (Azopardo 802, jueves a las 15:00hs) y devolverlo. Esperar un gesto de buena voluntad a modo de respuesta en las próximas 24 horas.

6. Pasacalles. Parece que no, pero funcionan mucho. “era joda y quedaron”.

Si nada de esto funciona, unite al sistema y hacete sindicalista. Feliz día.

Foto de portada: Tomas Guarna.