Este mes de abril se estrenará una película llamada la Promesa protagonizada por Christian Bale y Oscar Isaac y dirigida por Terry George sobre el Genocidio Armenio…

El genocidio contra los armenios constituye un crimen impune hasta nuestros días. A partir de 1915 se estima que fueron exterminados por el Imperio Otomano más de un millón personas. Sin embargo, este genocidio permanece invisible para gran parte de la opinión pública. ¿Por qué es importante tener presente este hecho histórico? Primero, el creador del concepto de genocidio -el jurista Rafael Lemkin- desde sus épocas de estudiante se había conmovido por el intento de exterminio contra los armenios y la posterior impunidad. El caso armenio fue uno de los eventos que inspiraría a Lemkin –que iba a perder parientes durante el Holocausto- para crear la categoría jurídica. Segundo, en 1915 se utilizó el concepto de “Crímenes contra la Humanidad” cuando Francia e Inglaterra advirtieron sobre los asesinatos de los armenios. Tercero, la impunidad de ese genocidio envalentonó a Adolf Hitler para cometer el Holocausto durante la Segunda Guerra Mundial. Los nazis asumieron que si el mundo había sido indiferente una vez, nada impediría realizar sus planes.

Ahora bien, ¿Cuál era ese grupo humano que casi fue totalmente exterminado en 1915? Los armenios, con sus tres mil años de antigüedad, y una cultura milenaria con un alfabeto propio adoptaron el cristianismo en el siglo IV. A lo largo de la historia Armenia se encontró en una zona de contacto entre imperios como el persa, el romano y el bizantino. En 1375 terminó el último reino armenio independiente. Así, un pueblo sin estado propio conformó una diáspora llegando a lugares como Ámsterdam, Venecia e India. Hasta hoy se encuentran en esos lugares iglesias de esa colectividad. Desde el siglo XIV los armenios quedaron sojuzgados como súbditos de segunda categoría dentro del Imperio Otomano. Allí, además de la mayoría turca vivieron otras minorías como griegos y judíos. Dentro del Imperio los armenios como minoría cristiana, no podían portar armas, debían pagar más impuestos y su palabra no tenía valor en las cortes. A fines de siglo XIX hubo una serie de masacres de armenios perpetradas por el Sultán Abdul Hamid II de más de 100.000 personas. En 1908 el Sultán fue desplazado y tomó el control del Imperio el partido de los “Jóvenes Turcos.” En 1913 el ala más xenófoba de ese partido iba a concentrar el poder en un triunvirato del que el Ministro del Interior llamado Talat, se convertiría en el principal responsable del Genocidio.

Los “Jóvenes Turcos” tenían como objetivo la creación de un imperio étnicamente homogéneo. A partir de una ideología racista, se llegó al “diagnóstico” que la decadencia del Imperio estaba vinculada con las minorías étnicas.  Así, los líderes turcos consideraron a los armenios como una “enfermedad” que debía ser extirpada. Se daba así el primer paso de todo genocidio: sacar el carácter humano a aquellos que iban a ser asesinados. El estallido de la Primera Guerra Mundial era la oportunidad para ejecutar el genocidio.

El 24 de Abril de 1915 comenzó el secuestro –y posterior asesinato- de intelectuales, periodistas y clérigos armenios. Al mismo tiempo los jóvenes de esa minoría que se encontraban peleando junto a las fuerzas otomanas fueron eliminados por sus propios camaradas de armas turcos. Una vez asesinados aquellos que podían realizar mínimos gestos de defensa se llevaría a cabo la erradicación del resto. Los armenios se encontraban dispersos en diferentes lugares, pero la mayor parte estaba en las provincias orientales del Imperio. La población fue violentamente expulsada de las aldeas donde habían vivido durante siglos. La mayoría eran campesinos, zapateros, orfebres y carpinteros. Luego de ser despojados de sus pertenencias eran llevados en caravanas por la gendarmería turca marchando durante semanas. El paso siguiente fue la destrucción de mujeres, niños y ancianos. En las caravanas los asesinatos y violaciones sistemáticas eran ejecutadas por parte de la gendarmería y la denominada “organización especial” (un grupo creado por el propio gobierno a partir asesinos sacados de las cárceles) y kurdos. Degollaciones, ahogamientos masivos, abducciones y conversiones forzosas al Islam eran la forma en que las caravanas iban desapareciendo hasta llegar a su destino final. Los pocos que sobrevivían eran puestos en unos rudimentarios campos de concentración en una zona desértica de la actual Siria llamada Der-Zor donde continuaba la masacre.

El carácter premeditado, sistemático y planificado del genocidio está presente en la documentación que Alemania y Austria-Hungría – aliados de los turcos durante la Gran Guerra- dejaron en sus archivos. Ahora bien, además del testimonio de los sobrevivientes, también contaron la verdad diplomáticos de diversos países incluidos aquellos aliados de Turquía durante la guerra. También las fotografías de soldados alemanes que se encontraban en el Imperio Otomano en esos años documentaron el exterminio masivo.

A pesar de casos aislados de resistencia, la gran mayoría fue exterminada. Los huérfanos que habían perdido sus familiares siendo expulsados para siempre de sus casas lograron sobrevivir y reconstruir sus vidas en tierras lejanas. Los sobrevivientes encontraron refugio en distintos países, entre ellos Argentina. Luego del silencio inicial, donde el pudor ante el dolor se mezclaba con la necesidad de proteger a sus hijos de ese pasado traumático, comenzó a emerger un reclamo de justicia. La fecha: 24 de Abril.

En el caso del Genocidio Armenio, la negación por parte del Estado Turco lo hace doblemente doloroso. La negación como última fase del genocidio perpetúa la muerte y genera la imposibilidad para los descendientes de las víctimas de realizar un duelo. A pesar de esa negación del Estado nuevas generaciones de periodistas y académicos turcos comenzaron a confrontar el relato oficial negador y hablan del Genocidio. Sin embargo, el camino al reconocimiento por parte del gobierno y las futuras formas de reparación: éticas, culturales y morales siguen pendientes.

Argentina ha reconocido el genocidio tanto por el poder ejecutivo, legislativo y judicial. Es la tierra donde los huérfanos y sobrevivientes  –entre ellos mis abuelos- pudieron trabajar y educar a sus hijos. Es en este suelo donde encontraron una parte de justicia y donde se sintieron agradecidos y honrados de habitar.

 

Link al trailer de La Promesa: https://www.youtube.com/watch?v=_eCYXtwM7vg

 

 

 

Foto de portada: Ashnag..