Pienso que es bastante complicado escribir sobre la elección presidencial en Estados Unidos. Para mí es muy difícil mantener la imparcialidad o ser políticamente correcto sobre muchos temas que rodean a la campaña en sí.

Luego de leer muchos diarios americanos y tragarme toda la movida mediática yankee que realmente me encanta; las convenciones, los rallies, los debates, los memes, los debates de Saturday Night Live riéndose de todo, los discursos, las respuestas, amenazas, escándalos, CNN, Fox News, John Oliver, todo… ¡Demasiada información en mi cerebro!

Por lo tanto, decidí escribir algunos párrafos a tan solo dos semanas de que se defina la elección presidencial más importante del mundo y de la que todos estamos pendientes.

Me considero un demócrata que apoya a Obama, pero principalmente a Hillary quien me parece una candidata que (en términos políticos estadounidenses) es liberal, tecnócrata, de centro izquierda, representa al establishment demócrata y es muy progresista.

También considero que un aspecto positivo dentro del partido fue el surgimiento de Sanders. Él logró hacer que la plataforma demócrata sea la más progresista que haya existido y también permitió sumar más votantes y seguidores millenials a la campaña.

Por lo contrario, Donald J. Trump, creó un movimiento basado en el populismo conservador de ultraderecha. Con un slogan reutilizado de la era Reagan: “Make America Great Again”. Se apoderó del GOP simplemente expresando lo que casi la mitad del pueblo americano quiere escuchar: nada de respeto por el otro, nada de ser políticamente correcto y nada de teleprompters o discursos guionados. Él logró que el Partido Republicano implosione y de esa manera oficializó e hizo explícito el racismo, sexismo, homofobia, xenofobia, islamofobia, verborragia y muchas otras cosas, a tal punto que ¡hasta la familia Bush va a votar por Hillary Clinton!

Donald logró sumar miles y millones de seguidores incondicionales basándose en la campaña que realizó Nixon apelando al silent majority”, donde entrarían todos los “undereducated rednecks” que tienen más hijos que dinero en sus cuentas (sería el arquetipo de Cleto de los simpsons), el tío racista y machista sureño, el fanático de las armas que tiene banderas confederadas en sus camionetas, los de “Duck Dinasty”, etc. Ellos son la “canasta de deplorables” que Clinton mencionaba. Son mucho más fanáticos y superan en cantidad a los seguidores que tiene Hillary en sus actos. Los conservadores del Tea Party tienen tanto odio que lo expresaron en mega eventos orquestados a la perfección en estadios al mejor estilo Texas porque: “everything is bigger in Texas”.

Todo esto me da un poco de miedo, bastante, pero Hillary supo defenderse y contraatacar al mejor estilo neoyorquino. Hizo sus rallies organizados a la perfección, todo guionado con teleprompters, aunque multitudes más ordenadas, menos ruidosas y más tranquilas. Sus seguidores son más diversificados; latinos, musulmanes, afroamericanos, un mix que se acerca más a lo que es Estados Unidos. Tiene más apoyo de intelectuales, artistas, famosos, políticos de alto rango, etc. Su campaña fue hecha pensando y midiendo cada palabra y detalle. Siempre apelando a lo positivo que une al pueblo estadounidense con un slogan más soft y tierno: “Stronger Together” y una frase cliché que se adapta a la perfección: “Love Trumps Hate”.

Hillary es la mejor candidata preparada para ser presidente de USA. Tiene más experiencia que cualquier otro. En los últimos 30 años hizo mucho por su país: fue FLOTUS, NY Senator y Secretaria de Estado, pero mucho antes cuando ejercía la abogacía luchó por causas importantes como los derechos de los niños con discapacidad y marginados y cuando fue senadora logró aprobar el universal healthcare para los menores de edad, ayudó activamente a reconstruir NYC luego de los ataques de 2001 y ¡hasta votó a favor de invadir Irak! (shit happens).

Lo más sorprendente es que el 66% de los estadounidenses no confían en ella. Quizás sea por su carácter un tanto tibio y aburrido, por haber borrado aproximadamente 30.000 emails luego de ser acusada de usar un servidor privado, por dar discursos pagos a corporaciones, por presentar un conflicto de intereses entre la Clinton Foundation y su trabajo como Secretaria de Estado, o por todo eso junto y más.

Donald, durante esos treinta años, se dedicó a manejar la fortuna de su padre, a los negocios, al entretenimiento, a estafar a la gente con su universidad, en resumidas cuentas, a la fama en sí misma. Le agradecemos incondicionalmente por crear Miss Universe, Trump Hotel and Casino, “The Apprentice”, etc. ¡Ah, y pagó menos impuestos que cualquier americano promedio o turista que viaja a USA!, también acosó a mujeres, las insultó y hasta las obligó a bajar de peso ¡todo un caballero! Todo esto es más que sabido y ya hasta nos aburre. En pocas palabras, es una figura inédita en la política, un forastero, un outsider que está en contra del establishment que es representado por los Bush o los Clinton.

A los debates presidenciales los vi en Sugar Bar con amigos estadounidenses y con un par de tragos encima todo fue más divertido. Parecía una final del mundial de fútbol o el Super Bowl, todos atentos, gritando (casi siempre en contra de Trump), riéndose de las chicanas o aplaudiendo a Hillary cuando decía sus frases estudiadas que sonaban perfectamente practicadas, pero de todas maneras decía lo que todos los presentes queríamos oír.

Es importante enfocarse en los debates porque ahí fue donde vimos a este dúo interpretar la “mejor” versión de sí mismos. Fue algo así como: “un magnífico evento político de entretenimiento nocturno familiar”. Se ponía más interesante e intenso minuto a minuto.

Había tanta tensión entre ambos candidatos que en ningún momento se dieron la mano al comenzar o finalizar y se referían el uno al otro de las formas más irónicas y extrañas posibles.

Ella se preparó tanto como pudo, pero del otro lado tenemos a Donald, quien no ensayó nada y fue un desastre total interrumpiéndola todo el tiempo, acosándola, insultándola y hasta persiguiéndola por el escenario. En ciertos momentos Trump parecía ese tío borracho medio fascista que habla y ya no tiene sentido todo lo que dice contradiciendo sus declaraciones en más de una ocasión. Hillary había ensayado hasta cómo caminar y cómo sentarse. Vimos que ella estaba tan preparada y había investigado sobre todos los temas que prácticamente le dio clases de política a Trump. Sumado a todo eso, fue acusada de tantas mentiras que las páginas de fact checks explotaban.

Observando cómo debatían me di cuenta de que Trump es aún más cínico de lo que se mostraba. Principalmente por la política de “Law and Order” que quiere implementar (basándose en Nixon y Reagan). Dicha política fue un desastre y logró aumentar el encarcelamiento masivo de afroamericanos y latinos. Algo así como una  nueva y sutil forma de esclavitud y segregación en este mundo contemporáneo. Por otro lado tenemos a Hillary que apoya el movimiento de “Black Lives Matter” con un fuerte fundamento en los recientes asesinatos racistas por parte de la policía y también basado en la discriminación estructural que hay en USA.

Siempre cuando finalizan los debates se llevan a cabo encuestas y se hacen análisis para ver quién fue el ganador o el favorito. En todas las encuestas y análisis políticos acerca de la performance de los candidatos en los tres diferentes encuentros la gente eligió como ganadora a HillaryBásicamente ella no necesitaba esforzarse demasiado para lograr que Trump se humille. Con tan sólo dejarlo hablar ya se aseguraba puntos a su favor. Ella simplemente ganó por dejar que Donald sea el auténtico Donald que siempre fue.

Pero la realidad de esta elección es que, lamentablemente, Hillary está ganando porque su contrincante es funesto y no porque ella sea la mejor líder que existe en USA. Por más preparada y presidencial que parezca, probablemente si competía contra Bush, Rubio o Cruz, hubiese perdido ampliamente. También hay otro factor que se le suma a su favor y es el hecho de que la administración de Obama tiene altos grados de aprobación y justamente ella fue parte de esa administración.

Finalmente, lo que todos quieren es saber o predecir quién será el ganador. Esto no es nada difícil en un país como Estados Unidos que cada vez tiene menor composición demográfica blanca. La estrategia de Trump (inspirada en Nixon) no va a funcionar para nada porque según Pew Research, en este año el porcentaje de votantes va a ser el más racialmente diversificado de la historia. Por lo tanto, apelar a la clase media blanca “silenciada” no va a dar frutos.

Luego del tercer y último debate, Hillary lidera las encuestas por 5 puntos por arriba del candidato republicano. Hoy existen chances de que los demócratas ganen el Senado o Estados impensados como Texas. Según encuestas y otros análisis, las probabilidades de que Hillary Rodham Clinton gane son del 93% ¡un porcentaje increíble!

Al hablar con muchos estadounidenses sobre este tema ellos me piden disculpas y se sienten avergonzados por lo penosa que les parece la campaña, incluyendo los comentarios de Trump, la poca confiabilidad que brinda Hillary, la cantidad de escándalos que involucran a ambos candidatos, la gran polarización de la sociedad, etc. Yo pienso que esta campaña ha sido una suerte de mega show de entretenimiento político en el que han surgido ataques e ideas que representan a diferentes sectores de una misma sociedad. Todo ha sido extravagante. Desde la cantidad de miles de millones de dólares gastados hasta los comentarios, insultos y la violencia generada.

En fin, el futuro presidente de lo que ellos llaman el “free world” va a tener que cerrar una grieta tremenda que dejó la campaña y muchos otros problemas como la economía, las guerras en medio oriente, la inmigración, la discriminación racial, sexual, etc.

Para cerrar este artículo voy a usar parte de una línea del último capítulo de Saturday Night Live que me parece genial: “Donald Trump no puede ser presidente porque va a ser un desastre, un error, es como sacarte un 2 o una F en un examen, pero Hillary Clinton será como obtener un 7 o una B; fría y poco emocionante.”

Foto de portada: Lorrie Shaul.